Salva Carrion
Miembro Conocido

En un rincón del bosque siempre oscuro,
una cabaña duerme en el olvido,
sus maderos liberan un gemido,
de un cruento suceso de terror duro.
Las ramas se mecen al aire impuro,
la hiedra trepa en un dolor herido
por la herrumbre del hierro ya torcido,
que aún custodia el agrietado muro.
El musgo mustio abraza la madera,
la puerta rota chilla dolorida,
quien la cruza tiembla y se desespera.
Dentro, un fuego frío guarda el camastro:
dos amantes enterrados en vida
con sus uñas rasgan el alabastro.
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