Salva Carrion
Miembro Conocido

Es en la residencia donde el tiempo se frena,
la dignidad se pierde tras el gélido umbral.
La muerte es un rumor que sostiene la cadena
ansiando algún afecto que no sea ritual.
Habita en los rincones un silencio de nieve,
las manos son los nudos de la vieja ansiedad.
Una brizna de existencia que apenas conmueve
dibuja en el ambiente la mayor soledad.
Las candelas requemadas humean la ausencia.
La mente se marchita lejos de su brocal
con el paladar amargo de la indiferencia
vagan por los pasillos un paisaje otoñal.
Se acaba ya la vida, se apaga todo espanto.
Queda un legado antiguo perdido en el desierto
sin una mano amiga que calme aquel quebranto,
ni rosario que acompañe aquel recuerdo muerto.
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