QUINSONNAS
Miembro Conocido
Sollozaba ululando una lechuza
cabizbaja sufriendo a ras de suelo
e impregnado su estéril desconsuelo
de, infinita, una enorme decepción.
Cortejada por alguien sin escrúpulos
la sedujo una vil ave de presa,
con engaños y falsa la promesa
de felices amarse en un balcón.
Atractivo de plumas y linaje
observó nuestra amiga al pretendiente,
encontrando su planta convincente
y accediendo a su amante serle fiel.
Volarían primero hasta el ocaso
despidiendo a los días tras sus alas
y en las noches, románticas escalas,
gozarían encima de un dintel.
Su utopía cayendo se deshizo
por completo tras óxido y salitre
convertido, siniestro, en un gran buitre
el galán que al principio fue un halcón.
Deshonrada por este carroñero
consiguió conquistarle hasta su aroma
pareciendo, sumisa, una paloma
regalando invidente su pasión.
Abatida ella supo del engaño
cimentado con falsas artimañas
supurando, mentiras y patrañas,
la lechuza llorando en un vergel.
Desvalida y nocturna así sufría
añorando a su parte que fue dúo
consolada, al instante, por un búho
que en su pico le trajo un gran clavel.
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