Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Hoy me acabo de dar cuenta
del porqué me es tan funesto
dos mil dieciséis: Bisiesto.
¿O la gente eso se inventa?
En este año he perdido
a mi amigo, a mi maestro,
a quien quiso hacerme diestro
y a mi hermano más querido.
Puede ser casualidad,
no tener nada que ver.
O, es posible, puede ser
todo debido a su edad.
Porque hace un siglo la gente
se jubilaba y moría
en cuanto hacer no tenía
bastante rápidamente.
Y hoy a un hombre de setenta
casi le llaman chaval.
La cosa no pinta mal
aunque no alcance la renta.
Porque con poca pensión
más que vida es agonía,
siempre calculando el día
del cobro con ilusión.
Hay veces que me pregunto:
- ¿Nos merecemás la pena
tan miserable y terrena
existencia o ser difunto? -.
Y no le encuentro respuesta.
Claro que amamos la vida.
Mas no una vida jodida,
no una vejez tan modesta.
Así que la Medicina
nos ha alargado el vivir,
mas se olvidó de cubrir
esa pobreza asesina.
Vivirá contento el rico,
el que cobra buen dinero.
Mejor para el pordiosero
morirse y cerrar el pico.
Así les evitas líos
a tu amada descendencia,
pues teniendo buena herencia
viven inquietos los tíos.
No sea que se la pula
con cualquier joven chavala,
pues más de un viejo es un bala
y les juega la pirula.
Y si se es pobre, mejor.
No les darás más la lata.
Conviene estirar la pata
y no vivir de favor.
O doblar la servilleta,
como decía Agustín,
pues ya saben: - Don sin din
es típico de un poeta. -.
del porqué me es tan funesto
dos mil dieciséis: Bisiesto.
¿O la gente eso se inventa?
En este año he perdido
a mi amigo, a mi maestro,
a quien quiso hacerme diestro
y a mi hermano más querido.
Puede ser casualidad,
no tener nada que ver.
O, es posible, puede ser
todo debido a su edad.
Porque hace un siglo la gente
se jubilaba y moría
en cuanto hacer no tenía
bastante rápidamente.
Y hoy a un hombre de setenta
casi le llaman chaval.
La cosa no pinta mal
aunque no alcance la renta.
Porque con poca pensión
más que vida es agonía,
siempre calculando el día
del cobro con ilusión.
Hay veces que me pregunto:
- ¿Nos merecemás la pena
tan miserable y terrena
existencia o ser difunto? -.
Y no le encuentro respuesta.
Claro que amamos la vida.
Mas no una vida jodida,
no una vejez tan modesta.
Así que la Medicina
nos ha alargado el vivir,
mas se olvidó de cubrir
esa pobreza asesina.
Vivirá contento el rico,
el que cobra buen dinero.
Mejor para el pordiosero
morirse y cerrar el pico.
Así les evitas líos
a tu amada descendencia,
pues teniendo buena herencia
viven inquietos los tíos.
No sea que se la pula
con cualquier joven chavala,
pues más de un viejo es un bala
y les juega la pirula.
Y si se es pobre, mejor.
No les darás más la lata.
Conviene estirar la pata
y no vivir de favor.
O doblar la servilleta,
como decía Agustín,
pues ya saben: - Don sin din
es típico de un poeta. -.
