Nicolás Bascialla
Miembro
Hoy no quiero nada.
Ni épica, ni consuelo,
ni esas frases que empujan hacia un mañana
que no estoy mirando.
La mínima adversidad me alcanza,
Para rendirme
y no tiemblo al decirlo.
Ignoro los mensajes de aliento
con una prolijidad casi perfecta:
no los discuto,
no los niego,
simplemente los dejo pasar
como si no fueran para mí.
Como si hablaran de otro
que todavía cree en avanzar,
que todavía junta fuerzas
como quien junta monedas
para un viaje largo.
Yo hoy no viajo.
Me quedo en este borde,
mirando cómo todo sigue
sin pedirme permiso
Ni épica, ni consuelo,
ni esas frases que empujan hacia un mañana
que no estoy mirando.
La mínima adversidad me alcanza,
Para rendirme
y no tiemblo al decirlo.
Ignoro los mensajes de aliento
con una prolijidad casi perfecta:
no los discuto,
no los niego,
simplemente los dejo pasar
como si no fueran para mí.
Como si hablaran de otro
que todavía cree en avanzar,
que todavía junta fuerzas
como quien junta monedas
para un viaje largo.
Yo hoy no viajo.
Me quedo en este borde,
mirando cómo todo sigue
sin pedirme permiso
