Cristina Guerrero S
Miembro Conocido
Imaginando la distancia entre la locura y la razón,
Me siento en el umbral del destino esperando por una señal,
Que me diga si estoy cuerdo como le gustaría al mundo,
o mas bien soy un loco de atar.
Intentando oír a la luna, me dejo suavemente llevar,
Hacía el cielo en su rosado atardecer,
Hacia el horizonte con su manto de luz tenue al lado del sol,
cerca del mar.
Intentando viajar entre los sueños,
De antaño, de hoy y del después,
Me encierro en la barco de madera que guarda intacto su timón,
Ese que ha de llevarme lejos, cruzando océanos y mares,
para encontrarme con tu querer.
Descansando aquí sentado en el fresco atardecer,
La voz de la luna se pierde entre la lluvia que ha comenzado a caer,
Se oye a los lejos un grillo que llama con cantos a su amada mujer,
El sapo que hay en la fuente ha saltado a mis pies como buscando calor,
Y se me ha mirado contento cuando ha sentido mi voz.
Imaginando la distancia entre la desgracia y tu querer,
Me he quedado petrificado en los años que han sido testigos de mi atardecer,
No he luchado como debería,
Me he embriagado con la soledad y he buscado sin conseguirlo
una respuesta en el mar.
Se han apagado las luces,
Debo ya regresar,
A la realidad confusa,
Esa donde solo soy yo, donde no existe tu mirar.
Esa que me llama peregrino del deseo perdido,
Viajero de un mundo dormido,
Soñador clandestino de lo que significa la paz.
Se han apagado las luces,
Debo ya regresar...
(CRISTINA GUERRERO)
Me siento en el umbral del destino esperando por una señal,
Que me diga si estoy cuerdo como le gustaría al mundo,
o mas bien soy un loco de atar.
Intentando oír a la luna, me dejo suavemente llevar,
Hacía el cielo en su rosado atardecer,
Hacia el horizonte con su manto de luz tenue al lado del sol,
cerca del mar.
Intentando viajar entre los sueños,
De antaño, de hoy y del después,
Me encierro en la barco de madera que guarda intacto su timón,
Ese que ha de llevarme lejos, cruzando océanos y mares,
para encontrarme con tu querer.
Descansando aquí sentado en el fresco atardecer,
La voz de la luna se pierde entre la lluvia que ha comenzado a caer,
Se oye a los lejos un grillo que llama con cantos a su amada mujer,
El sapo que hay en la fuente ha saltado a mis pies como buscando calor,
Y se me ha mirado contento cuando ha sentido mi voz.
Imaginando la distancia entre la desgracia y tu querer,
Me he quedado petrificado en los años que han sido testigos de mi atardecer,
No he luchado como debería,
Me he embriagado con la soledad y he buscado sin conseguirlo
una respuesta en el mar.
Se han apagado las luces,
Debo ya regresar,
A la realidad confusa,
Esa donde solo soy yo, donde no existe tu mirar.
Esa que me llama peregrino del deseo perdido,
Viajero de un mundo dormido,
Soñador clandestino de lo que significa la paz.
Se han apagado las luces,
Debo ya regresar...
(CRISTINA GUERRERO)
