Cristina Guerrero S
Miembro Conocido
... Imagino el cielo en el que se mece el horizonte,
ese cielo en el que se pintaba la sonrisa infinita del tiempo,
sostenida en las manos de un tesoro que hoy se corrompe
por aquellos ingenuos arquitectos del futuro
que no entienden de ilusiones.
Imagino un canasto de nubes rosadas
que maquillan las mejillas del universo,
esas nubes donde una paloma blanca
se vestía de sentimientos eternos,
y que hoy se entumecen por la codicia
de unos pocos ingenieros del desierto.
Imagino el mar con sus olas de cristal,
y su espuma penetrante y aromática
que besaba el arena blanca en una playa al final de la nostalgia,
esa playa que hoy no existe
por el egoísmo de un grupo de constructores
que no comprenden de esperanzas,
y llenan sus rostros de cicatrices
cortadas por cuchillas afiladas.
Imagino la Sabana africana y su manto dorado,
un pañuelo en el tiempo,
que extiende su seda pálida,
un misterio de cielos,
un rosario de deseos,
un manto dorado que hoy es gris
por la codicia de abogados
que de defender la vida no saben
y han roto el hilo del viento.
Imagino la selva lluviosa
y el vergel de su vientre fértil,
vientre que hoy está pariendo sangre,
y sabia infectada de envidia,
regalo que como gas han esparcido
médicos de mentiras
que no conocen de sonrisas.
Imagino porque no puedo mirar,
lloro porque no puedo soportar,
Sueño aunque casi sin resultados
porque me cuesta incluso recordar...
Imagino...
No dejo de imaginar...
(CRISTINA GUERRERO)

ese cielo en el que se pintaba la sonrisa infinita del tiempo,
sostenida en las manos de un tesoro que hoy se corrompe
por aquellos ingenuos arquitectos del futuro
que no entienden de ilusiones.
Imagino un canasto de nubes rosadas
que maquillan las mejillas del universo,
esas nubes donde una paloma blanca
se vestía de sentimientos eternos,
y que hoy se entumecen por la codicia
de unos pocos ingenieros del desierto.
Imagino el mar con sus olas de cristal,
y su espuma penetrante y aromática
que besaba el arena blanca en una playa al final de la nostalgia,
esa playa que hoy no existe
por el egoísmo de un grupo de constructores
que no comprenden de esperanzas,
y llenan sus rostros de cicatrices
cortadas por cuchillas afiladas.
Imagino la Sabana africana y su manto dorado,
un pañuelo en el tiempo,
que extiende su seda pálida,
un misterio de cielos,
un rosario de deseos,
un manto dorado que hoy es gris
por la codicia de abogados
que de defender la vida no saben
y han roto el hilo del viento.
Imagino la selva lluviosa
y el vergel de su vientre fértil,
vientre que hoy está pariendo sangre,
y sabia infectada de envidia,
regalo que como gas han esparcido
médicos de mentiras
que no conocen de sonrisas.
Imagino porque no puedo mirar,
lloro porque no puedo soportar,
Sueño aunque casi sin resultados
porque me cuesta incluso recordar...
Imagino...
No dejo de imaginar...
(CRISTINA GUERRERO)

