Arturo González
Miembro Activo
La Bestia
[HR][/HR]Son sus hambrientos ojos
Cuevas de sueño olvidado.
De tanto andar ya es cojo;
Y le tiemblan las manos.
Al encerrarse en su jaula,
Me detengo a ver su rostro;
Es como ver dentro de mi alma. . .
No puede ser de ningún otro.
Y da vueltas infinitas
De largo hastío contadas,
Se entume y se agita,
Hasta llegar la madrugada.
De tantos secretos que calla,
Los labios mudos le sangran.
Las marcas de alcohol y navaja
Cubre la espesura de su barba.
No hace mucho era hermoso
Y de ojos profundos;
De pensamiento ingenioso,
Y pies errabundos.
Se le fue el color de la piel
Y la fuerza de sus huesos;
Sus carnes se llenan de hiel
Y de canas todo su cabello.
Y mientras asoma la cabeza
Por el hueco al que llama hogar,
Descubre pronto la certeza
Del inevitable destino mortal.
Nadie más pudo nunca ver a la bestia,
De vez en cuando se queda en calma;
Y cuando veo sus ojos que se incendian,
Veo las profundidades de mi alma.
Septiembre 19, 2014.
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