Miguel Francisco Romero
Nuevo Miembro
LA SEÑORA JUSTICIA
© Derechos reservados del texto.(II)
Autor: Miguel F. Romero 26/05/2013 Argentina.
Te levantas orgullosa, frente a tu lujoso palacio dorado
majestuosa, tus ojos vendados, sin siquiera mirar.
No utilizas tu espada, ni tú prestigio, tampoco tu majestad
en defender al inocente, al pobre, menos al estafado.
Desata, Justicia, tus ataduras, quita la venda de tus ojos
y mira los terribles despojos, la miseria, y el hambre,
abusos y mentiras, que no satisfacen nunca a nadie
cometidos, con total impudicia, en tu excelso nombre.
Mira a todos los pueblos del mundo, Justicia.
Donde sus gobernantes se llevan hasta la paciencia
humanos, con hambre, buscarán la independencia
mientras los sigan robando, en total impudicia.
Justicia, mira a las bestias, los asesinos y violadores
que cometen sus escarnios, sin vergüenza ni clemencia
y que nunca pagan sus condenas, ni les toca la decencia
defendidos por abogados, caros, elegantes, y se dicen señores.
¿Y el pobre y el bueno, Justicia? Queda librado a su suerte
esperándote, convencido de tu potestad y noble defensa.
en la espera, se le vá la vida, sumergido en su pobreza
pensando mal de ti, con razones, denigrado hasta su muerte.
Vigila y castiga, Justicia, a los que mandan, de turno
llegan a su lugar, sedientos de monedas abundantes
los bolsillos llenos de los mejores pagos, rebosantes.
Se retiran pronto, con honores, resuelto ya su futuro.
Mira a los intelectos corruptos de promesas vanas, Justicia,
que empobrecen a todos y cada uno de nuestros pueblos
apropiándose de bienes, casas, dinero, vidas, que son ajenos
y a los banqueros, que se llenan sus bolsillos, con malicia.
Justicia, libera tus ojos, utiliza tu fuerte y afilada espada
y castiga sin clemencia, a tratantes y violadores
libéranos a tus protegidos de la lacra, sin concesiones
devuélvenos con tus acciones, el amor, la vida y esperanza.
Castiga sin piedad, Justicia, a los tratantes de personas
que comercian con niñas y mujeres, por monedas miserables
abusando sus cuerpos y sus vidas, en sucios burdeles execrables
y siempre están libres, sometiendo a las familias, a cruel deshonra.
Castiga sin piedad a los que se dicen señores legisladores
Que cambiaron tu honra y tus leyes, para su propio beneficio
los deja libres de todo mal, y a soportar nosotros el suplicio
robándonos el esfuerzo y la vida, con aplausos y honores.
Pelea sin dar cuartel, Justicia, con los mandantes de turno
que le quitan a los que trabajan, con sacrificio, la vida entera
todos sus ahorros logrados trabajando, y de honesta manera
envíalos al infierno, que tienen un lugar en las llamas del averno.
Justicia, inclina tu balanza, menos malos y más buenos
pero castiga, Justicia, con mano dura y con más recelo
los buenos, los que trabajan, viven tras las rejas y encerrados
y la lacra, disfruta del mundo nuestro, como dueños.
No te dejes vencer Justicia, por la cruel Injusticia.
Mira al mundo, protege a los castigados sin causas.
Mujeres, niños, hombres, destrozados por las bombas
que mueren mirando al cielo, en las manos de la milicia.
Pero en tu Palacio, no se olvidan de tu nombre, Alteza.
Cada decisión tuya, terminante y suprema
lleva tu nombre, como omnipotente emblema,
“Será Justicia”. Cumple con tu palabra, con nobleza.
No hay mayor dificultad para el pobre, que lograr Justicia.
No hay vida que consuele al abusado, en su dolor
Atrévete justicia, juzga a todos, con todo el rigor,
también a los que sólo parecen humanos, y son injusticia.
© Derechos reservados del texto.(II)
Autor: Miguel F. Romero 26/05/2013 Argentina.
Te levantas orgullosa, frente a tu lujoso palacio dorado
majestuosa, tus ojos vendados, sin siquiera mirar.
No utilizas tu espada, ni tú prestigio, tampoco tu majestad
en defender al inocente, al pobre, menos al estafado.
Desata, Justicia, tus ataduras, quita la venda de tus ojos
y mira los terribles despojos, la miseria, y el hambre,
abusos y mentiras, que no satisfacen nunca a nadie
cometidos, con total impudicia, en tu excelso nombre.
Mira a todos los pueblos del mundo, Justicia.
Donde sus gobernantes se llevan hasta la paciencia
humanos, con hambre, buscarán la independencia
mientras los sigan robando, en total impudicia.
Justicia, mira a las bestias, los asesinos y violadores
que cometen sus escarnios, sin vergüenza ni clemencia
y que nunca pagan sus condenas, ni les toca la decencia
defendidos por abogados, caros, elegantes, y se dicen señores.
¿Y el pobre y el bueno, Justicia? Queda librado a su suerte
esperándote, convencido de tu potestad y noble defensa.
en la espera, se le vá la vida, sumergido en su pobreza
pensando mal de ti, con razones, denigrado hasta su muerte.
Vigila y castiga, Justicia, a los que mandan, de turno
llegan a su lugar, sedientos de monedas abundantes
los bolsillos llenos de los mejores pagos, rebosantes.
Se retiran pronto, con honores, resuelto ya su futuro.
Mira a los intelectos corruptos de promesas vanas, Justicia,
que empobrecen a todos y cada uno de nuestros pueblos
apropiándose de bienes, casas, dinero, vidas, que son ajenos
y a los banqueros, que se llenan sus bolsillos, con malicia.
Justicia, libera tus ojos, utiliza tu fuerte y afilada espada
y castiga sin clemencia, a tratantes y violadores
libéranos a tus protegidos de la lacra, sin concesiones
devuélvenos con tus acciones, el amor, la vida y esperanza.
Castiga sin piedad, Justicia, a los tratantes de personas
que comercian con niñas y mujeres, por monedas miserables
abusando sus cuerpos y sus vidas, en sucios burdeles execrables
y siempre están libres, sometiendo a las familias, a cruel deshonra.
Castiga sin piedad a los que se dicen señores legisladores
Que cambiaron tu honra y tus leyes, para su propio beneficio
los deja libres de todo mal, y a soportar nosotros el suplicio
robándonos el esfuerzo y la vida, con aplausos y honores.
Pelea sin dar cuartel, Justicia, con los mandantes de turno
que le quitan a los que trabajan, con sacrificio, la vida entera
todos sus ahorros logrados trabajando, y de honesta manera
envíalos al infierno, que tienen un lugar en las llamas del averno.
Justicia, inclina tu balanza, menos malos y más buenos
pero castiga, Justicia, con mano dura y con más recelo
los buenos, los que trabajan, viven tras las rejas y encerrados
y la lacra, disfruta del mundo nuestro, como dueños.
No te dejes vencer Justicia, por la cruel Injusticia.
Mira al mundo, protege a los castigados sin causas.
Mujeres, niños, hombres, destrozados por las bombas
que mueren mirando al cielo, en las manos de la milicia.
Pero en tu Palacio, no se olvidan de tu nombre, Alteza.
Cada decisión tuya, terminante y suprema
lleva tu nombre, como omnipotente emblema,
“Será Justicia”. Cumple con tu palabra, con nobleza.
No hay mayor dificultad para el pobre, que lograr Justicia.
No hay vida que consuele al abusado, en su dolor
Atrévete justicia, juzga a todos, con todo el rigor,
también a los que sólo parecen humanos, y son injusticia.
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