Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
En este triste convento
alcancé la dicha un día
al ver, tras mi celosía,
una moza en un jumento.
¡Por Dios, menudo contento
tuvo la Comunidad!
La moza estaba en edad
propicia de merecer,
ideal para el placer
y harto llena de bondad.
Los frailes, como en comuna,
admiraron su candor.
Todos menos el Prior,
que estaba siempre en la Luna.
Y la doncella, muy tuna,
al descender del borrico
les enseñó manjar rico,
sabroso como un pastel.
Y, jugándome la piel,
obré como les indico:
- Haya paz y calma, hermanos,
la joven, lo sé, es muy bella,
pero pensad que es doncella
y vosotros franciscanos.
¡No le toquéis ni las manos,
dejadla, que es lo mejor!
Pues somos hombres de honor,
de castidad hecho el voto;
que nadie diga lo han roto,
os lo pido por favor! -
Y ordené tocar maitines
para rezar oraciones,
Mas los frailes, ¡qué cojones!,
eran igual que mastines.
Corriendo por los jardines
pude salvar la pelleja,
me encerré tras una reja.
Bien a tiempo, ¡vive Dios!,
porque se acercaban dos
que eran cuatro la pareja.
Pero por fin cayó el Sol
y los frailes, ya borrachos,
me dejaron unos cachos
tras perder todo el control.
Más ardiente que un crisol
la joven se retorcía,
que era caliente la tía
puedo jurar y no miento,
no piensen que me lo invento.
¡Qué noche la de aquel día!
A mi celda la conduje
y la abracé con pasión,
les juro que a la ocasión
casi la espalda le cruje.
Pero después ya deduje
que de virgen tuvo poco
y que habría más de un loco
por su culpa condenado.
No es que la diera de lado,
mas ya más veces tampoco.
Sobre mis hombros la cruz
de aquel pecado tremendo,
de disfrutar estupendo,
sabroso como un cuzcuz.
Lo malo fue al dar a luz...
Nadie recordaba el hecho.
- ¿Yacer con quién en el lecho?
No entiendo lo que pregunta.
Para mí que se barrunta
algo muy malo, sospecho.
Acúsele usted al Prior
que, a más de ser selenita,
se bebe el agua bendita
como si fuera licor. -.
De esta forma, sí señor;
lo aprobé, de tal manera
que con la joven ramera
le casé en un santiamén.
Le dije: - Es niño, mosén. -.
El pobre estaba en la higuera.
alcancé la dicha un día
al ver, tras mi celosía,
una moza en un jumento.
¡Por Dios, menudo contento
tuvo la Comunidad!
La moza estaba en edad
propicia de merecer,
ideal para el placer
y harto llena de bondad.
Los frailes, como en comuna,
admiraron su candor.
Todos menos el Prior,
que estaba siempre en la Luna.
Y la doncella, muy tuna,
al descender del borrico
les enseñó manjar rico,
sabroso como un pastel.
Y, jugándome la piel,
obré como les indico:
- Haya paz y calma, hermanos,
la joven, lo sé, es muy bella,
pero pensad que es doncella
y vosotros franciscanos.
¡No le toquéis ni las manos,
dejadla, que es lo mejor!
Pues somos hombres de honor,
de castidad hecho el voto;
que nadie diga lo han roto,
os lo pido por favor! -
Y ordené tocar maitines
para rezar oraciones,
Mas los frailes, ¡qué cojones!,
eran igual que mastines.
Corriendo por los jardines
pude salvar la pelleja,
me encerré tras una reja.
Bien a tiempo, ¡vive Dios!,
porque se acercaban dos
que eran cuatro la pareja.
Pero por fin cayó el Sol
y los frailes, ya borrachos,
me dejaron unos cachos
tras perder todo el control.
Más ardiente que un crisol
la joven se retorcía,
que era caliente la tía
puedo jurar y no miento,
no piensen que me lo invento.
¡Qué noche la de aquel día!
A mi celda la conduje
y la abracé con pasión,
les juro que a la ocasión
casi la espalda le cruje.
Pero después ya deduje
que de virgen tuvo poco
y que habría más de un loco
por su culpa condenado.
No es que la diera de lado,
mas ya más veces tampoco.
Sobre mis hombros la cruz
de aquel pecado tremendo,
de disfrutar estupendo,
sabroso como un cuzcuz.
Lo malo fue al dar a luz...
Nadie recordaba el hecho.
- ¿Yacer con quién en el lecho?
No entiendo lo que pregunta.
Para mí que se barrunta
algo muy malo, sospecho.
Acúsele usted al Prior
que, a más de ser selenita,
se bebe el agua bendita
como si fuera licor. -.
De esta forma, sí señor;
lo aprobé, de tal manera
que con la joven ramera
le casé en un santiamén.
Le dije: - Es niño, mosén. -.
El pobre estaba en la higuera.
