DR Jose Roberto Hernandez
Miembro Conocido
Memorias de Claudia
Me acuerdo cuando pasabas trabajo para salir de mi costilla sin darme cuenta que te iba a amar tanto.
También mi memoria ya turbia me deja ver entre humos tus primeros pasos y tus caídas obligadas y tontas.
Tanto ejercicio de amor te envolvió la infancia en un corazón inmenso que llaman beso.
Recuerdo el trozo de ternura que perdí al marchar y dejarte amarrada a la incomprensión y a un destino que labre para ti. Desde ese día ando con un ventrículo menos en mi alma.
Me acuerdo que eramos eslabones idénticos de una cadena de años y mientras mi peso aumentaba, tus travesuras se fueron convirtiendo en problemas milenarios.
Tus primeros creyones de labios y obligados lentes sustituyeron los cuentos y el cantar juntos. Luego fuiste mi mejor pareja de baile y la primera canción que compuse.
Alguna vez que pasamos frío nos acurrucamos por unos segundos y sentí por instantes que volvían tus travesuras y yo perdía de nuevo el peso.
Recuerdo que el destino y mi alma se volvieron grises después de la última tormenta que pasamos juntos y mi tonta memoria se estremeció en una despedida enorme donde me quede sin mi ultimo ventrículo.
Como te dije mi turbia memoria se espesa y se empeña en no dejar pasar los rayos de luz...Suerte que no conoce donde se esconde mi amor por ti, porque ese hija mía, no es negociable ni aunque entregue mi vida
Dr José Roberto Hernández (Vampi)
Me acuerdo cuando pasabas trabajo para salir de mi costilla sin darme cuenta que te iba a amar tanto.
También mi memoria ya turbia me deja ver entre humos tus primeros pasos y tus caídas obligadas y tontas.
Tanto ejercicio de amor te envolvió la infancia en un corazón inmenso que llaman beso.
Recuerdo el trozo de ternura que perdí al marchar y dejarte amarrada a la incomprensión y a un destino que labre para ti. Desde ese día ando con un ventrículo menos en mi alma.
Me acuerdo que eramos eslabones idénticos de una cadena de años y mientras mi peso aumentaba, tus travesuras se fueron convirtiendo en problemas milenarios.
Tus primeros creyones de labios y obligados lentes sustituyeron los cuentos y el cantar juntos. Luego fuiste mi mejor pareja de baile y la primera canción que compuse.
Alguna vez que pasamos frío nos acurrucamos por unos segundos y sentí por instantes que volvían tus travesuras y yo perdía de nuevo el peso.
Recuerdo que el destino y mi alma se volvieron grises después de la última tormenta que pasamos juntos y mi tonta memoria se estremeció en una despedida enorme donde me quede sin mi ultimo ventrículo.
Como te dije mi turbia memoria se espesa y se empeña en no dejar pasar los rayos de luz...Suerte que no conoce donde se esconde mi amor por ti, porque ese hija mía, no es negociable ni aunque entregue mi vida
Dr José Roberto Hernández (Vampi)
