Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Mi cuerpo se halla seco. ¡Qué calores
estamos padeciendo, madre mía!
Recemos porque pronto llegue el día
que cesen, ¿pero cuándo?, estos sudores.
¡Y ahora va el teclado y se estropea
en medio del soneto que forjando
estoy para una amiga. Estará blando
o roto, puede ser, o lo que sea.
El caso es acabar, que la pastilla
me puede hacer efecto de inmediato.
Mejor, quizás, será que pase un rato
a ver si así la espalda me maquilla.
Me duele, mas me aguanto en tanto escribo.
Señal es el dolor de que estoy vivo.
¡Mas basta de lamentos y de quejas,
prosigue en tu tarea o ve a la cama!
No metas el lamento en tu programa
que es propio de mujer, cosa de viejas.
¿No dicen que eres joven todavía?
¡Pues lucha por fingir que lo parezca!
Lo malo es que "la cosa" ya no crezca,
de aquello se pasó el bendito día.
Será cuestión de ver si es que algún nieto
se vuelve, como yo, bastante loco
y así, si me leyera, poco a poco,
aprende, mal o bien, qué es un soneto.
Me duermo, es la pastilla y que ya es hora.
¿El fallo? ¡De la barra espaciadora!
Guardado está el poema en el pendrive,
no sea que me venga algún lunático
con fama y alharacas de informático
quien suele ser fatal para el que escribe.
La barra espaciadora sigue loca,
avanza cuando quiere y tiene gana.
Veré si soy capaz por la mañana
de hacer que se esté en paz si no se toca.
Acabo ya esta noche la faena,
pensando que de sobra ya he cumplido
mi trato con la Musa. Es bien sabido
que aquí quien no trabaja es que no cena.
Y, hablando de cenar, ya siento "gusa".
La culpa, sin dudar, tiene la Musa.
estamos padeciendo, madre mía!
Recemos porque pronto llegue el día
que cesen, ¿pero cuándo?, estos sudores.
¡Y ahora va el teclado y se estropea
en medio del soneto que forjando
estoy para una amiga. Estará blando
o roto, puede ser, o lo que sea.
El caso es acabar, que la pastilla
me puede hacer efecto de inmediato.
Mejor, quizás, será que pase un rato
a ver si así la espalda me maquilla.
Me duele, mas me aguanto en tanto escribo.
Señal es el dolor de que estoy vivo.
¡Mas basta de lamentos y de quejas,
prosigue en tu tarea o ve a la cama!
No metas el lamento en tu programa
que es propio de mujer, cosa de viejas.
¿No dicen que eres joven todavía?
¡Pues lucha por fingir que lo parezca!
Lo malo es que "la cosa" ya no crezca,
de aquello se pasó el bendito día.
Será cuestión de ver si es que algún nieto
se vuelve, como yo, bastante loco
y así, si me leyera, poco a poco,
aprende, mal o bien, qué es un soneto.
Me duermo, es la pastilla y que ya es hora.
¿El fallo? ¡De la barra espaciadora!
Guardado está el poema en el pendrive,
no sea que me venga algún lunático
con fama y alharacas de informático
quien suele ser fatal para el que escribe.
La barra espaciadora sigue loca,
avanza cuando quiere y tiene gana.
Veré si soy capaz por la mañana
de hacer que se esté en paz si no se toca.
Acabo ya esta noche la faena,
pensando que de sobra ya he cumplido
mi trato con la Musa. Es bien sabido
que aquí quien no trabaja es que no cena.
Y, hablando de cenar, ya siento "gusa".
La culpa, sin dudar, tiene la Musa.
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