Cayó el telón de la noche
y la tristeza avanzaba con las manijas del reloj.
Mientras la muerte impávida se alimentaba de ambrosía
regocijándose en mi profundo dormitar,
sentenciado en la penumbra con una convivencia troglodita
estuve a punto de arrojarme al negro océano, donde no existía
una sola partícula de sol para iluminar a la sombra que tengo
como alma - un paisaje jamás visto por nadie -
sacudido por gusanos que esconden sus dientes entre mis pupilas
y ésta tintura de morfina ya no causa efecto ante esta atroz anomalía.
su rostro marmóreo y su aliento azufrado, simplemente
lo disfruto con una sonrisa impávida y una mirada mortuoria,
dejándome llevar por lenguas de serpientes ante esta fantasía abismal
cayendo en la obsesión de no querer despertar, porque me atrapa y
me sacia.
¡ Oh, Padre mío, ilumina mi sombra que se encuentra prostituida !
y la tristeza avanzaba con las manijas del reloj.
Mientras la muerte impávida se alimentaba de ambrosía
regocijándose en mi profundo dormitar,
sentenciado en la penumbra con una convivencia troglodita
estuve a punto de arrojarme al negro océano, donde no existía
una sola partícula de sol para iluminar a la sombra que tengo
como alma - un paisaje jamás visto por nadie -
sacudido por gusanos que esconden sus dientes entre mis pupilas
y ésta tintura de morfina ya no causa efecto ante esta atroz anomalía.
su rostro marmóreo y su aliento azufrado, simplemente
lo disfruto con una sonrisa impávida y una mirada mortuoria,
dejándome llevar por lenguas de serpientes ante esta fantasía abismal
cayendo en la obsesión de no querer despertar, porque me atrapa y
me sacia.
¡ Oh, Padre mío, ilumina mi sombra que se encuentra prostituida !
