QUINSONNAS
Miembro Conocido
Inquieta y corroyéndome la calma
de súbito tu imagen a mí viene
antaño fusionados en un alma
y ahora, cada cuál, con la que tiene.
De niños, más que amigos resultando,
crecimos paralelos siempre unidos
parejos, mutuamente y convencidos,
el uno junto al otro prosperando.
Adultos sin embargo ya mayores
giramos nuestros rumbos diferentes
optando por gozar, independientes,
de aquella nueva etapa de valores.
Los años su peaje han interpuesto
equívoca volviendo a nuestra vida
y haciéndonos creer que por supuesto
el lastre que cargamos no es herida.
Tus datos más recientes he logrado
mandándote una carta estremecido
temblando con el pulso enloquecido
y entero, todo el cuerpo, malparado.
¿De mí te acordarás en la vigilia
despierta y con el alma desvelada
o habrás sido mujer afortunada
querida en plenitud por tu familia?
Nostálgicas preguntas me desbordan
el ímpetu aflorado en tal misiva
y todas me confunden y me abordan
pidiendo una respuesta decisiva.
Y tú nada inmediato me contestas,
y nada en absoluto me respondes,
casada ante un marido a quién escondes
pasiones que te surgen indispuestas.
Sollozas ante aquello tan tardío
sin fuerzas que te impidan ignorarlo
y a fondo te prometes que olvidarlo
será tu más profundo desafío.
Yo acepto sin tener alternativa
sabiendo que el destino nos descarta
pensando, eternamente y mientras viva,
en todo mi dolor… y aquella carta.
Adjuntos
-
35.4 KB Vistas: 7
Última edición:
