Se puede vivir cantando
mientras se muere por dentro
también fingir mil anhelos
cuando se pierden los sueños
o andar la vida llorando
y hasta sufrir sin quererlo
al esquivar a la vida,
sus sonido y a sus ecos.
Si la mañana es tan negra
como una noche sin luna
se pueden abrir mil surcos
para sembrarlos de miedo,
pues no es difícil causar
en corazones ajenos
la compasión y piedad
con el dolor y lamento.
Se puede reír fingiendo
y dar paso a la esperanza,
oculto el dolor sentido
se agota y se vuelve nada,
la pena que embarga el alma
poco a poco se deslava
y brillan en pleno cielo
las estrellas y las hadas.
El hombre que triunfa logra
prender su sol en la noche,
cortar la flor más hermosa
sin percibir las espinas,
obtiene el mejor partido
de la más cruenta derrota
y enarbola su entereza
al enfrentar el fracaso.
Es potestad del humano
desorientar al destino:
puede arrastrarse en el lodo
porque se espanta de todo
o puede matar, si quiere,
al necio tiempo viviendo
en un infierno de sueños
o en un cielo de tormentos.
Dib Gali
