Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
En soledad, de la noche
amparado en el silencio,
se queda solo el poeta
elucubrando sus versos.
Cual la fragua de Vulcano
se ilumina su cerebro
y del corazón le brotan,
despacio, los sentimientos.
Ya no escribe como antaño
como un rayo y tan certero.
Su pluma no va deprisa,
su caminar es más lento.
Tiene tanto verso escrito
que es difícil tema nuevo
hallar para sus poemas.
¡Torna siempre a sus recuerdos!
Y en ellos se regodea
al contemplar aquel tiempo
en que su mente fue joven,
ahora que empieza a ser viejo.
Se han acallado los coches,
nada se escucha y el cielo
desde su rincón no observa
pues que se lo impide el techo.
Pero no llueve, ha cesado.
Eso sí es sencillo verlo.
No caen las gotas de agua
y el piso se encuentra seco.
Mañana será otro día,
otra etapa da comienzo;
tiene pronto que acostarse,
pero se encuentra sin sueño.
Ha preparado sus ropas.
¿Lloverá, sólo hará fresco?
Por si acaso, un buen paraguas
aunque llevarlo es molesto.
Y a vivir nueva aventura,
a sortear contratiempos.
La vida no es nada fácil,
pese a que parezca serlo.
Se le pasarán las horas
entre ronquidos, durmiendo;
pero, mientras, un romance
ha brotado de sus dedos.
El objetivo ha cumplido
por encontrarse despierto
y es que el que duerme no escribe,
deja el trabajo incompleto.
amparado en el silencio,
se queda solo el poeta
elucubrando sus versos.
Cual la fragua de Vulcano
se ilumina su cerebro
y del corazón le brotan,
despacio, los sentimientos.
Ya no escribe como antaño
como un rayo y tan certero.
Su pluma no va deprisa,
su caminar es más lento.
Tiene tanto verso escrito
que es difícil tema nuevo
hallar para sus poemas.
¡Torna siempre a sus recuerdos!
Y en ellos se regodea
al contemplar aquel tiempo
en que su mente fue joven,
ahora que empieza a ser viejo.
Se han acallado los coches,
nada se escucha y el cielo
desde su rincón no observa
pues que se lo impide el techo.
Pero no llueve, ha cesado.
Eso sí es sencillo verlo.
No caen las gotas de agua
y el piso se encuentra seco.
Mañana será otro día,
otra etapa da comienzo;
tiene pronto que acostarse,
pero se encuentra sin sueño.
Ha preparado sus ropas.
¿Lloverá, sólo hará fresco?
Por si acaso, un buen paraguas
aunque llevarlo es molesto.
Y a vivir nueva aventura,
a sortear contratiempos.
La vida no es nada fácil,
pese a que parezca serlo.
Se le pasarán las horas
entre ronquidos, durmiendo;
pero, mientras, un romance
ha brotado de sus dedos.
El objetivo ha cumplido
por encontrarse despierto
y es que el que duerme no escribe,
deja el trabajo incompleto.
