Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Se pasaron tres cuartos de mi vida,
¡a saber el Señor si no fue más!,
sin tener mi existencia un objetivo
que no fuese gozar.
Y apareces de pronto, sin buscarte,
igual que hizo Afrodita de la mar;
para darle aliciente a lo que reste,
que el Destino dirá.
¡Cuántas noches tuviera el mismo sueño,
cuántas horas perdidas en pecar..!
Dime, niña, ¿por qué tardaste tanto?
¡Caprichos de la edad!
¿Llegaré a conocerte? ¡Quién lo sabe!
Pero puede, si sigues tan leal,
que Dios me preste vida para rato
y te llegue a besar.
Un beso sin ni pizca de impureza,
sin ocultos encantos desear.
¿Para qué? Ya no ansío los placeres
que los amores dan.
Te quiero porque sí, por tu sonrisa,
por tu forma sincera de mirar.
¡Para más transcurrió ya nuestro tiempo,
y ése no volverá!
¡Si pudiera al reloj de nuestras vidas
darle cuerda y hacerle andar atrás..!
Pero eso es imposible, ya lo sabes...
¡Mejor es no soñar!
¡a saber el Señor si no fue más!,
sin tener mi existencia un objetivo
que no fuese gozar.
Y apareces de pronto, sin buscarte,
igual que hizo Afrodita de la mar;
para darle aliciente a lo que reste,
que el Destino dirá.
¡Cuántas noches tuviera el mismo sueño,
cuántas horas perdidas en pecar..!
Dime, niña, ¿por qué tardaste tanto?
¡Caprichos de la edad!
¿Llegaré a conocerte? ¡Quién lo sabe!
Pero puede, si sigues tan leal,
que Dios me preste vida para rato
y te llegue a besar.
Un beso sin ni pizca de impureza,
sin ocultos encantos desear.
¿Para qué? Ya no ansío los placeres
que los amores dan.
Te quiero porque sí, por tu sonrisa,
por tu forma sincera de mirar.
¡Para más transcurrió ya nuestro tiempo,
y ése no volverá!
¡Si pudiera al reloj de nuestras vidas
darle cuerda y hacerle andar atrás..!
Pero eso es imposible, ya lo sabes...
¡Mejor es no soñar!
Última edición:
