Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Si del alma las penas me arrancaran
de seguro insuflaban nueva vida
en mis venas. Mi sangre, avejentada,
renovada herviría.
Volvería a tener fe en un mañana,
a soñar otra vez. ¡Que no me impidan
los deseos de nadie la algazara
de sentir que reías!
Porque aquellos rivales y sus armas,
¡no te miento!, jamás me vencerían
si tuviera de ti, siempre tan francas,
tus alegres sonrisas.
Pero pienso que el sueño es imposible,
que jamás llegaré ni a conocerte;
ni siquiera, ¡mi amor!, podré decirte:
- ¿Por qué tanto me quieres?
Unos lazos nos unen, invisibles,
pero son ligaduras no muy fuertes.
La distancia las rompe en cruel envite,
enlazarlas no intentes.
Mi Destino está escrito y en él dice
que morir debo pronto. Acerté siempre
mis vaticinios locos, cuanto dije
sucedió verazmente.
¡No me llores, cariño, te lo ruego,
ni tampoco te amargues la existencia!
El dejarte tan sola sí lamento,
mas la suerte es adversa.
¡Tantas veces jugué y a tantos juegos
que es preciso que alguna vez perdiera!
Si se gana una vez alzarse a tiempo
es muy buena receta.
¡Y jugué por placer con tantos cuerpos
sin saber, a menudo, quiénes eran,
que llegados por fin son los momentos
de que todo lo pierda!
de seguro insuflaban nueva vida
en mis venas. Mi sangre, avejentada,
renovada herviría.
Volvería a tener fe en un mañana,
a soñar otra vez. ¡Que no me impidan
los deseos de nadie la algazara
de sentir que reías!
Porque aquellos rivales y sus armas,
¡no te miento!, jamás me vencerían
si tuviera de ti, siempre tan francas,
tus alegres sonrisas.
Pero pienso que el sueño es imposible,
que jamás llegaré ni a conocerte;
ni siquiera, ¡mi amor!, podré decirte:
- ¿Por qué tanto me quieres?
Unos lazos nos unen, invisibles,
pero son ligaduras no muy fuertes.
La distancia las rompe en cruel envite,
enlazarlas no intentes.
Mi Destino está escrito y en él dice
que morir debo pronto. Acerté siempre
mis vaticinios locos, cuanto dije
sucedió verazmente.
¡No me llores, cariño, te lo ruego,
ni tampoco te amargues la existencia!
El dejarte tan sola sí lamento,
mas la suerte es adversa.
¡Tantas veces jugué y a tantos juegos
que es preciso que alguna vez perdiera!
Si se gana una vez alzarse a tiempo
es muy buena receta.
¡Y jugué por placer con tantos cuerpos
sin saber, a menudo, quiénes eran,
que llegados por fin son los momentos
de que todo lo pierda!
