Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Si mi abuelo viviese moriría
al ver tantos y extraños adelantos
que la Ciencia hoy ofrece y los encantos
de una amada gozar, en lejanía.
Mas es lo más normal del hoy en día
y es seguro que no lo comprendiera.
Por ello es natural que se muriera
al ver tanto portento prodigioso .
Y pienso, y bien pensado, que es curioso
hacernos el amor de esta manera.
Jornadas a caballo para un beso
tan sólo poder darle a su galana
y hoy hablas cuando bien te viene en gana,
diciendo que de amores estás preso.
¡Amores tan lejanos que, por eso,
más suenan a quimera y fantasía!
¡Lejano está mi amor, por vida mía,
y opino que el amarla es idiotez!
Mas basta con, tan sólo, ver su tez
para siempre vivir con alegría.
¡Ya se acabó el sufrir, ya está a mi vera,
ya la miro con ansias, con ardor!
A pesar de mi edad queda aún vigor
para amar aunque así, de tal manera.
El sueño ser real sí ser pudiera
en cuanto un botón pulse, una llamada
y el rostro me aparece de mi amada.
¡Ay, Dios, qué sofocón, cuán gran invento
y a la vez qué dolor y qué tormento!
Pues todo un sueño fue, que quedó en nada.
al ver tantos y extraños adelantos
que la Ciencia hoy ofrece y los encantos
de una amada gozar, en lejanía.
Mas es lo más normal del hoy en día
y es seguro que no lo comprendiera.
Por ello es natural que se muriera
al ver tanto portento prodigioso .
Y pienso, y bien pensado, que es curioso
hacernos el amor de esta manera.
Jornadas a caballo para un beso
tan sólo poder darle a su galana
y hoy hablas cuando bien te viene en gana,
diciendo que de amores estás preso.
¡Amores tan lejanos que, por eso,
más suenan a quimera y fantasía!
¡Lejano está mi amor, por vida mía,
y opino que el amarla es idiotez!
Mas basta con, tan sólo, ver su tez
para siempre vivir con alegría.
¡Ya se acabó el sufrir, ya está a mi vera,
ya la miro con ansias, con ardor!
A pesar de mi edad queda aún vigor
para amar aunque así, de tal manera.
El sueño ser real sí ser pudiera
en cuanto un botón pulse, una llamada
y el rostro me aparece de mi amada.
¡Ay, Dios, qué sofocón, cuán gran invento
y a la vez qué dolor y qué tormento!
Pues todo un sueño fue, que quedó en nada.
