Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Si ríen en mi convento
yo río más que ninguno,
pues cumplo setenta y uno.
¡Veintinueve para el ciento!
¿Queréis saber si me siento
viejo o joven? ¡Yo soy Paco,
el que supo armar el taco
igual a cualquier edad!
Pero, con sinceridad,
nunca fue ningún bellaco.
De quien quiso ser mi amigo
amigo siempre lo fui
y por darle hasta le di
mi cariño al enemigo.
¡Vamos allá, que contigo
que tanto dices me quieres
voy a vivir los placeres
más jugosos de la vida.
La que di ya por perdida
a causa de las mujeres.
¡Prior, suba hasta el campanario
y haga sonar la campana,
que sepan que esta mañana
no han de rezar el Rosario!
Es fiesta en mi calendario
y no ha de causar sorpresa
que le convide a mi mesa
a quien más tirria me muestre
de todo el mundo terrestre.
¡Sirvale, Madre Abadesa!
Que hoy no existen los rencores,
quiero a todos ver contentos
cantando a los cuatro vientos
que aquí estamos los mejores.
Y si no, pues los peores.
Pero somos muy felices
porque comemos perdices,
que es suculenta tajada.
La mesa está preparada.
Abad, tú nos la bendices.
Fray Papilla guisó el guiso
y a saber lo que guisó,
porque cólico nos dio.
¡Debió echarle lo que quiso!
Así que se ha puesto el piso
cual palo de gallinero.
¿Quién ha de ser el primero
que se pegue algún traspiés?
Estamos a fin de mes...
¿Me han ingresado el dinero?
¡Ya no sé ni lo que digo!
¡Será de tanto beber!
¡Sirva más vino, mujer,
no se lo lleve consigo!
¡Y sí, nunca me desdigo,
invito hasta a mis rivales,
aun sabiendo que los tales
desean que pronto muera.
Puede ser larga la espera
os he de advertir, chavales.
¡Me han aflojado la pasta,
me acabo de cerciorar!
Por eso quiero cantar
hasta que me llamen plasta.
Mas si mi canción no basta
puedo enchufar el equipo
y a fastidiar me dedico
a la vecina de al lado.
Que diga: - Sí es de cuidado
en realidad este tipo.-.
Ya comenzó la jornada
feliz de mi cumpleaños.
Que me perdonen los daños
que hice en mi vida pasada.
Y si no quieren pues nada,
que sigan con sus rencillas:
Quiero a las gentes sencillas,
a las que brindan amores,
a quienes hacen favores
y besan mis dos mejillas.
¡Corra el vino, haya alegría,
que todo el mundo disfrute!
Luego habrá que darse el tute
de limpiar, ¡pero es mi día!
¡Bendita la madre mía
que al mundo trajo un poeta!
Su memoria se respeta
porque así lo mando yo.
¡Y a quien me diga que no
puedo partirle la jeta!
yo río más que ninguno,
pues cumplo setenta y uno.
¡Veintinueve para el ciento!
¿Queréis saber si me siento
viejo o joven? ¡Yo soy Paco,
el que supo armar el taco
igual a cualquier edad!
Pero, con sinceridad,
nunca fue ningún bellaco.
De quien quiso ser mi amigo
amigo siempre lo fui
y por darle hasta le di
mi cariño al enemigo.
¡Vamos allá, que contigo
que tanto dices me quieres
voy a vivir los placeres
más jugosos de la vida.
La que di ya por perdida
a causa de las mujeres.
¡Prior, suba hasta el campanario
y haga sonar la campana,
que sepan que esta mañana
no han de rezar el Rosario!
Es fiesta en mi calendario
y no ha de causar sorpresa
que le convide a mi mesa
a quien más tirria me muestre
de todo el mundo terrestre.
¡Sirvale, Madre Abadesa!
Que hoy no existen los rencores,
quiero a todos ver contentos
cantando a los cuatro vientos
que aquí estamos los mejores.
Y si no, pues los peores.
Pero somos muy felices
porque comemos perdices,
que es suculenta tajada.
La mesa está preparada.
Abad, tú nos la bendices.
Fray Papilla guisó el guiso
y a saber lo que guisó,
porque cólico nos dio.
¡Debió echarle lo que quiso!
Así que se ha puesto el piso
cual palo de gallinero.
¿Quién ha de ser el primero
que se pegue algún traspiés?
Estamos a fin de mes...
¿Me han ingresado el dinero?
¡Ya no sé ni lo que digo!
¡Será de tanto beber!
¡Sirva más vino, mujer,
no se lo lleve consigo!
¡Y sí, nunca me desdigo,
invito hasta a mis rivales,
aun sabiendo que los tales
desean que pronto muera.
Puede ser larga la espera
os he de advertir, chavales.
¡Me han aflojado la pasta,
me acabo de cerciorar!
Por eso quiero cantar
hasta que me llamen plasta.
Mas si mi canción no basta
puedo enchufar el equipo
y a fastidiar me dedico
a la vecina de al lado.
Que diga: - Sí es de cuidado
en realidad este tipo.-.
Ya comenzó la jornada
feliz de mi cumpleaños.
Que me perdonen los daños
que hice en mi vida pasada.
Y si no quieren pues nada,
que sigan con sus rencillas:
Quiero a las gentes sencillas,
a las que brindan amores,
a quienes hacen favores
y besan mis dos mejillas.
¡Corra el vino, haya alegría,
que todo el mundo disfrute!
Luego habrá que darse el tute
de limpiar, ¡pero es mi día!
¡Bendita la madre mía
que al mundo trajo un poeta!
Su memoria se respeta
porque así lo mando yo.
¡Y a quien me diga que no
puedo partirle la jeta!
