QUINSONNAS
Miembro Conocido
Prestándome de lienzo a un tatüaje
recubren sus pigmentos a mis poros
bañados con dibujos de un ultraje
nacidos, tras tu marcha, de mis lloros.
Sus fúnebres y agónicos grabados
exhiben mis sollozos más espesos,
matices de dolores enlutados
por lágrimas que fueron antes besos.
Sin nada que salvar, triste y marchito,
apenas me quedó de ti un murmullo
y débil fui a tintar, hecho un proscrito,
el cuerpo al que negaste junto al tuyo.
Le dije al tatuador que lo pintara…
…¡Y luego a Dios rogué se lo llevara!
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