Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Te me has metido muy dentro,
justo en el centro de mí,
y has conseguido que sienta
de nuevo un dulce sentir.
Sin embargo, tengo miedo.
¿Miedo a qué? A que tenga fin
esta impaciencia que tengo,
locura extraña y febril.
Se terminó la asonancia
o más no quiero buscar,
pues prefiero estar tranquilo,
pasar las horas en paz.
Vivir este nuevo sueño,
gozar de tranquilidad,
tener calma en mi cerebro
pues me haces sentirme mal.
La vida son cuatro días
con sus noches. ¿Y después?
¡Cómo quisiera tenerte
entre mis brazos, mujer!
Aunque ya no pueda nada
más que besarte, que aquél
vigor de mis años mozos
pasó a la Historia también.
¡Cómo se pasa la vida,
cuán presto viene el dolor,
como escribiera el poeta
aquél que me precedió!
Bien quisiera en unos versos
demostrarte mi pasión,
pero el poeta ha perdido,
¡vida mía!, hasta su voz.
justo en el centro de mí,
y has conseguido que sienta
de nuevo un dulce sentir.
Sin embargo, tengo miedo.
¿Miedo a qué? A que tenga fin
esta impaciencia que tengo,
locura extraña y febril.
Se terminó la asonancia
o más no quiero buscar,
pues prefiero estar tranquilo,
pasar las horas en paz.
Vivir este nuevo sueño,
gozar de tranquilidad,
tener calma en mi cerebro
pues me haces sentirme mal.
La vida son cuatro días
con sus noches. ¿Y después?
¡Cómo quisiera tenerte
entre mis brazos, mujer!
Aunque ya no pueda nada
más que besarte, que aquél
vigor de mis años mozos
pasó a la Historia también.
¡Cómo se pasa la vida,
cuán presto viene el dolor,
como escribiera el poeta
aquél que me precedió!
Bien quisiera en unos versos
demostrarte mi pasión,
pero el poeta ha perdido,
¡vida mía!, hasta su voz.
