cocuzza3105
Miembro Conocido
SENECTUD
Como un árbol añejado allí en el fondo
han dejado, ya sin vida, en el olvido.
Fue un tramo recorrido tan estrecho,
pues dejó al recuerdo pasajero hecho un nido.
Mientras la copa se cargaba de los frutos,
observarlo era un momento lisonjero.
Y ahora que sus brazos están vencidos,
en el trato pareciera un callejero.
Cuando la fuerza lo mostraba un adonis,
montaba a los ruidos en los juegos.
Invadido por el tiempo en la acritud,
en los pies es donde caen con sus egos.
Sus ramas en primavera no se llenan,
y en invierno no acogollan su sufrir.
Actitudes, por demás, tan inefables,
que solo espera, en soledad, para partir.
El rocío o la lluvia humedecen sus entrañas
en limosnas entregadas al pasar.
Esotérico para un grupo reducido,
quien padece el mismo golpe al azar.
Son tan puros los valores que conservan
que musitan endulzando el jardín.
Y tan frágil la armadura que les queda
que requieren compañía hasta el fin.
Como un árbol añejado allí en el fondo
han dejado, ya sin vida, en el olvido.
Fue un tramo recorrido tan estrecho,
pues dejó al recuerdo pasajero hecho un nido.
Mientras la copa se cargaba de los frutos,
observarlo era un momento lisonjero.
Y ahora que sus brazos están vencidos,
en el trato pareciera un callejero.
Cuando la fuerza lo mostraba un adonis,
montaba a los ruidos en los juegos.
Invadido por el tiempo en la acritud,
en los pies es donde caen con sus egos.
Sus ramas en primavera no se llenan,
y en invierno no acogollan su sufrir.
Actitudes, por demás, tan inefables,
que solo espera, en soledad, para partir.
El rocío o la lluvia humedecen sus entrañas
en limosnas entregadas al pasar.
Esotérico para un grupo reducido,
quien padece el mismo golpe al azar.
Son tan puros los valores que conservan
que musitan endulzando el jardín.
Y tan frágil la armadura que les queda
que requieren compañía hasta el fin.
