Daniel
Miembro Conocido
Se desmembró la tristeza
en la noche cristalina,
y tu abandono fue grieta
donde mi centro gemía,
cual un ave en la cardencha
el dolor se tornó ría,
sumergiendo mi marea
en un fangal de agonía.
Tus palabras fueron jueza
de aquella corte precisa,
que inundó con su calenda
mi ilusión de sol y brisa,
la barbarie fue concreta
en tu lengua demoniza,
pues infectó sin clemencia
mi sangre con su toxina.
Mi boca quedó desierta
asombrada en la llovizna
y el silencio fue sentencia
de un corazón que moría,
allí quedó el alma hueca,
sin verso, sin poesía,
un saltamontes de huerta,
sin voz en la despedida.
