QUINSONNAS
Miembro Conocido

Agónica, terrible y delirante,
decretas la sentencia con que cargo
y envuelto por tu adiós en un letargo
se torna macilento mi semblante.
Baldío y con el alma ya menguante
compruebo que mi tren pasó de largo
llevándose consigo, atroz y amargo,
quimeras de un amor ilusionante.
Cogidos en común por la cintura
tuvimos un idilio que fue pleno
recíproco de dicha y de alegría.
Traslúcidas se alzaron en tortura
al irse a otra estación tu desenfreno
y muerto yo quedarme en esta vía.
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