QUINSONNAS
Miembro Conocido
Arde perlada una vela
con su cera derretida
sosegada consumiendo
su blancura en tez cobriza.
Se funde tranquilamente
sin pausa pero sin prisa
avivando con su aliento
un sinfín de mil delicias.
Posa sobre un candelabro
junto a tres de sus mellizas
quienes lloran desoladas
al no ver nuestras caricias.
Sólo más cercana, aquella,
concedemos encendida
y a dos cuerpos enlazados
entre sombras ilumina.
A tamaña unión sublime
intimísima atestigua
y apagadas sus hermanas
con sus celos nos envidian.
El tiempo para nosotros
con su muerte nos precisa
aunque nada de ello importe
en esta noche bendita.
Queriendo explorar al otro
nos sirve su luz de guía
envuelta de claroscuros
que atrevidos nos excitan.
Ella también hacia el viento
igual por su amor suspira
soñando ojalá ser vela
sí, ¡Pero de las marinas!
Luego pasan cortas horas,
besos, sexo y maravillas,
y después cantan los gallos
junto al sol por mil rendijas.
Al dormitorio la aurora
con sus pasos ya lo avisa
donde tú y yo perezosos
apuramos sus esquirlas.
Extasiados, a la vela,
devolvemos las mejillas
pero allí encontramos, ocre,
a una costra ya marchita.
Adjuntos
-
33.4 KB Vistas: 1
-
5 KB Vistas: 6
Última edición:
