Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Venían sobre la moto,
la chica arrimada al chico,
asida de su cintura
y arrimando el cuerpo tibio.
- Esos van a lo que van... - ,
me dije para mí mismo.
Una sonrisa brotó
de mi labio entristecido.
¡Recuerdos de ayer lejanos,
aun de motos nada amigo,
pero llevar a una moza
prendida era un gran delirio!
Ya se ha pasado mi tiempo,
hoy mi amor está marchito
pues no tengo quien me diga:
- ¡Ven aquí, cariño mío! -.
Y aunque sepa que a lo lejos
exhala por mí un suspiro
una mujer cariñosa
me sabe a poco, repito.
Ninguno tiene la culpa,
ha sido cruel el Destino,
pero me da mucha rabia
que esté en tan lejano sitio.
¡Si pudiera yo a mi vera
tenerte...! ¡Dios, qué suplicio
saberme amado y tan solo
hallarme sin más motivo
que el que el tiempo está muy loco
y que media un infinito!
la chica arrimada al chico,
asida de su cintura
y arrimando el cuerpo tibio.
- Esos van a lo que van... - ,
me dije para mí mismo.
Una sonrisa brotó
de mi labio entristecido.
¡Recuerdos de ayer lejanos,
aun de motos nada amigo,
pero llevar a una moza
prendida era un gran delirio!
Ya se ha pasado mi tiempo,
hoy mi amor está marchito
pues no tengo quien me diga:
- ¡Ven aquí, cariño mío! -.
Y aunque sepa que a lo lejos
exhala por mí un suspiro
una mujer cariñosa
me sabe a poco, repito.
Ninguno tiene la culpa,
ha sido cruel el Destino,
pero me da mucha rabia
que esté en tan lejano sitio.
¡Si pudiera yo a mi vera
tenerte...! ¡Dios, qué suplicio
saberme amado y tan solo
hallarme sin más motivo
que el que el tiempo está muy loco
y que media un infinito!
