margui
Miembro Conocido

VII
A mi llegada vi en cuadro
jeroglífico el secreto.
Yo me acerqué al altar
tomé sal blanca del suelo
brillante, que el sabio llama
“Valor”, y froté mi cuerpo.
Dejar la sala dispuse.
Al ver el vapor saliendo,
por lo ardiente que salía
preferí el camino opuesto.
Con la sola condición,
de no abandonar sendero
una vez que haya elegido,
cruzar el lago resuelvo.
Sus aguas eran sombrías.
Percibí en el trayecto
un puente de alias "Coraje";
lo dejé y me fui por dentro.
No por el largo camino
que al puente lleva derecho,
seguí las sinuosidades
de la orilla el recoveco.
Entré en el agua, que era,
espesa como el cemento.
Tratar de nadar, inútil,
con el pie el fondo tanteo.
Trece días y he alcanzado
la otra orilla del estero.
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