María del Mar Ponce López
Moderadora de Prosas Compartiendo Tristezas
Y NACÍ...
Y nací... entre una rosa y un clavel,
dos suspiros de muerte me buscaron,
era pasto de entierro en un papel
y mi destino quiso ser mi esclavo,
y nací... con el alma entre las manos,
y me quedó la vida sin saber
que vivir puede ser un gran pecado,
era niña de dulce y tierna piel,
y nací... entre una rosa y un clavel.
Fue mortal, fue natural, casi perfecta
la imagen de un suspiro que se iba,
y no puedo encontrar una respuesta
a este misterio que me dió la vida,
porque no pude ser la despedida
y una mujer madura y predispuesta
quiso cambiar destino por apuesta,
y respiré sin encontrar otra salida,
y nací... y lloré y fue una fiesta,
no pude ser gaviota presumida
volando sin un cuerpo y distraída,
y nací... con pregunta y sin respuesta.
No recuerdo a la muerte enamorada
me dijeron que se acercó a mi lecho,
y me dejó un suspiro en el pecho
y un clamor de dolor en mi morada,
mas la parca recogió su espada
y me dejó seguir en este trecho,
y caminar sin luz de madrugada
me hace sentir perdida entre la nada.
y nací... entre el amor y con derecho
se fue la muerte para volver mañana.
y no sé por qué estoy y a qué he venido
pues la vida a solas me ha mirado,
y yo sé que este no era mi camino
algo falló en torno a mi destino,
algo murió en un lugar lejano
y nací... a golpe de un suspiro,
y me hicieron llorar y ya he llorado,
y me hicieron reir y ya he reído,
y me quise morir, pero no me dejaron.
Y nací... entre una rosa y un clavel
y era pasto de entierro en un papel ...
María del Mar Ponce López
Derechos reservados
https://resources.safecreative.org/work/1006116566347/
Y nací... entre una rosa y un clavel,
dos suspiros de muerte me buscaron,
era pasto de entierro en un papel
y mi destino quiso ser mi esclavo,
y nací... con el alma entre las manos,
y me quedó la vida sin saber
que vivir puede ser un gran pecado,
era niña de dulce y tierna piel,
y nací... entre una rosa y un clavel.
Fue mortal, fue natural, casi perfecta
la imagen de un suspiro que se iba,
y no puedo encontrar una respuesta
a este misterio que me dió la vida,
porque no pude ser la despedida
y una mujer madura y predispuesta
quiso cambiar destino por apuesta,
y respiré sin encontrar otra salida,
y nací... y lloré y fue una fiesta,
no pude ser gaviota presumida
volando sin un cuerpo y distraída,
y nací... con pregunta y sin respuesta.
No recuerdo a la muerte enamorada
me dijeron que se acercó a mi lecho,
y me dejó un suspiro en el pecho
y un clamor de dolor en mi morada,
mas la parca recogió su espada
y me dejó seguir en este trecho,
y caminar sin luz de madrugada
me hace sentir perdida entre la nada.
y nací... entre el amor y con derecho
se fue la muerte para volver mañana.
y no sé por qué estoy y a qué he venido
pues la vida a solas me ha mirado,
y yo sé que este no era mi camino
algo falló en torno a mi destino,
algo murió en un lugar lejano
y nací... a golpe de un suspiro,
y me hicieron llorar y ya he llorado,
y me hicieron reir y ya he reído,
y me quise morir, pero no me dejaron.
Y nací... entre una rosa y un clavel
y era pasto de entierro en un papel ...
María del Mar Ponce López
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