Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Yo quisiera poderte dedicar
unos versos, un himno, una romanza.
Pero el tiempo pasó de mi esperanza,
repartiendo mis sueños al azar.
Lego herencia a poetas que al hallar
mis palabras las tomen hasta a chanza.
No se escribe hoy en día de esa usanza
y a saber cómo y cuándo y el lugar.
Pues escrito yo tengo en servilletas,
en mis viejos cuadernos, en teclado.
¿Qué sistema usarán esos poetas?
Pero el mío tendrán por anticuado,
aunque siempre usarán las mismas tretas
que ya usaran Cervantes y Machado.
¿Licencias? Con enfado
como sabes, mi amor, sí las he escrito.
Un lenguaje elegí poco erudito.
Preferí ser directo en mis poemas,
¡las metáforas fuera, echad a un lado!,
abusar de emplearlas es pecado
y no quise pecar pues da problemas.
Me encontré, por su causa, en mil dilemas:
- ¿Qué demonios contó este condenado? -,
pregunté a mi cerebro sofocado
por meterse el incauto en tales temas.
Y no quise cansar a mis lectores,
un poema se entiende o no se entiende.
Si al lector le originas mil sudores
aunque escribas muy bien no te comprende.
Y si deja de hacerlo no habrá flores,
si se edita así un libro no se vende.
Aunque todo depende
al final de que tengas melodía.
Para mí, pienso así, se pasó el día.
unos versos, un himno, una romanza.
Pero el tiempo pasó de mi esperanza,
repartiendo mis sueños al azar.
Lego herencia a poetas que al hallar
mis palabras las tomen hasta a chanza.
No se escribe hoy en día de esa usanza
y a saber cómo y cuándo y el lugar.
Pues escrito yo tengo en servilletas,
en mis viejos cuadernos, en teclado.
¿Qué sistema usarán esos poetas?
Pero el mío tendrán por anticuado,
aunque siempre usarán las mismas tretas
que ya usaran Cervantes y Machado.
¿Licencias? Con enfado
como sabes, mi amor, sí las he escrito.
Un lenguaje elegí poco erudito.
Preferí ser directo en mis poemas,
¡las metáforas fuera, echad a un lado!,
abusar de emplearlas es pecado
y no quise pecar pues da problemas.
Me encontré, por su causa, en mil dilemas:
- ¿Qué demonios contó este condenado? -,
pregunté a mi cerebro sofocado
por meterse el incauto en tales temas.
Y no quise cansar a mis lectores,
un poema se entiende o no se entiende.
Si al lector le originas mil sudores
aunque escribas muy bien no te comprende.
Y si deja de hacerlo no habrá flores,
si se edita así un libro no se vende.
Aunque todo depende
al final de que tengas melodía.
Para mí, pienso así, se pasó el día.
Última edición:
