Colgué mis sueños en el perchero
y no pude vivir.
Dejé de caminar descalza,
y no fui feliz.
Tambaleé entre riscos cual parapente
y rendida en insoportable amargura,
en algún foso, caí.
Tomé entonces del perchero, nuevamente a mis sueños,
tiré los zapatos bien lejos,
despegué mis pies a...