Amada mía, extender la mano
y sentir la tibieza de tu cuerpo
me hace sentir que estoy vivo.
Cuanto tiempo en el hastío
de vivir sin tus besos,
la habitación vacía
mi almohada almidonada
sin tu negra cabellera allí recostada .
Más hoy que estas,
es día de gozo y felicidad,
nuestras...