Barquero allí, en Cantillana,
en su juventud más tierna,
de la barca le robaron
la concesión, la licencia.
A la Justicia apeló
mas, como dicen que es ciega,
no sólo no logró nada
sino que a poco lo entierran.
Y por su mano la obtuvo
de forma letal y cruenta,
navaja y trabuco en mano,
supo...