De tu savia crecí
cual robusto olmo
y en tu guía me apoyé
para no torcer mi tronco.
Tus ramas fueron mi sostén,
tus frutos mis virtudes,
tu corteza la pizarra
donde aprendí mis lecciones.
Me diste sombra en el estío
y luz en mis noches,
me diste tus hojas como abono
y tus raíces como hogar...