Bésame como la primera vez,
dejando que los pies vuelen
hasta llevarnos a cerrar los ojos.
Ya no hay tiempo para volver atrás,
solo dejamos que el corazón
palpita cada día al tenernos.
Ya quedamos congelados
nuestros dulces sabores a miel,
dejando lo que sentíamos tú y yo.
Besémonos mordiendo...