Por ardientes caricias en el fuego,
crepitar sempiterno de tu entraña,
retrocede el invierno con su saña
y le brindas delicias al labriego.
Mensajero de albricias, frágil pliego,
es el barro tan tierno que te apaña
y tu llama, un infierno de cizaña
horneando primicias del paniego.
¿Tu valor...
Mi nombre es Ariel Albornoz, vivo en Oliva, Córdoba, Argentina. Disfruto mucho de la lectura y la escritura. En especial, amo la poesía clásica. ¡¡¡Saludos!!!