Me tragaré el orgullo y huiré de tu lecho
dejaré soledades y silencios en el,
apartando temores me acercaré a la playa,
y allí frente a las olas, libre al fin, gritaré.
Ventilaré mi herida con la brisa temprana
mezclaré llanto amargo con espumas de mar,
y cuando, absorbida, me posea la calma...