¡Vaya calor!. Llevaba mucho tiempo viviendo en Soria. La empresa me trasladó allí por un proyecto que se alargó por varios años. Me acostumbré a inviernos muy largos, con máximas de un par de grados, y noches gélidas, metía las cosas en la nevera para que se calentaran. Ahora, en pleno mes de...