Angel tenía poco de su nombre. Desde muy pequeño se dedicó a robar; hijo de ladrón, nieto de ladrón, pocas salidas le quedó, la diferencia es que él disfrutaba con ello. No le importaba matar, violar, o maltratar, ya fuera hombre, mujer o niño, con tal de adorar a su dios, una bolsa de monedas...