Otra vez me sonrió la suerte,
con esos dientes podridos,
negro marco que encierra
su amarga sonrisa de triunfo,
tapando el dolor con otro dolor,
el sufrimiento con más desgracias,
la muerte con otra muerte.
Suerte, que unos llaman destino
y yo zorra, perra, maldita,
que nunca queda satisfecha...