Jurcan Uriarte Pontleca
Miembro Conocido
LOS ELEMENTOS DERIVADOS DE LA FUNCIÓN DE DOS SERES VIVOS AL UNIRSE POR EL SENTIMIENTO AMOR LOGRARON UN SUCESO...(¿?)
¡MAAAMÁ!!!
“--- Entreabrí los ojos como despertando de un estado de adormecimiento. Por vez primera pude percibir que me envolvía algo hermoso que a la vez desprendía una luminosidad color de rosa, no cegadora. Estaba inmerso en una acuosidad pura, limpia, transparente. Me sentía flotando.
“--- presentí que la acuosidad que cubría mi entorno contenía un elemento creado por la naturaleza para mi protección y formación. Esa naturaleza se encontraba en un mundo interno, un mundo maravilloso en el cual me sentía a salvo, protegido de no sé qué y quizás creado solamente para mí.
“--- ¿Qué hago aquí? ---solía preguntarme a mí mismo---. “--- Solamente pude precisar que fui formado por los elementos derivados de la función de dos seres vivos, que al unirse por el sentimiento amor, lograron este suceso que se consolidó y tomó forma. Yo.
“--- A partir de ahí todo el tiempo me ha absorbido la pereza, la quietud y la tranquilidad. No sé si antes estuve sumido en un letargo del cual desperté, pero lo increíble es que aquí No siento la necesidad de salir, de levantarme o realizar tarea alguna para despabilarme pese a la posición que tengo, la cual no es molesta ni cansada. ¿ Qué tiempo llevo así y aquí?
“--- ¡No lo sé, ni me interesa!
“--- Además, esta estancia no me es tediosa, aunque presiento que lo único que hago es esperar, pero…
“--- Nuevamente, mi pregunta: ¿Quién soy? ¿Qué hago aquí y a quién espero?
“--- El tiempo ha transcurrido. No sé cuánto.
“--- Desde tiempo atrás logré captar que un par de delicadas manos acariciaban desde la parte exterior donde me encontraba; sentía una sensación de placer, de amor y a la vez protección; también logré escuchar bellos suspiros transmitidos vía del corazón, así como un fervor hacia lo que se encontraba ahí, adentro.
“--- Nunca sentí repulsión; todo lo contrario. Cada vez, aunque desde afuera, ese sentir de amor y protección se multiplicaba.
“--- Todo era quietud, paz, tranquilidad, hasta que en una ocasión, empecé a escuchar del exterior gemidos, ayes lastimeros impregnados de ternura, exclamaciones dolorosas con sensación de dicha, de satisfacción, algo como una señal divina, no para mí, sino para quien me acariciaba desde afuera y para quienes, al parecer estaban atentos a este acontecimiento.
“--- Posiblemente alguna fuerza involuntaria atentaba contra mí. Dichas exclamaciones se manifestaban más fuertes, casi violentas; así lo sentía, aunque con cierta tonalidad armoniosa, a la vez sutil y amorosa.
“--- ¡Debido a aquello pensé que querían deshacerse de mí!
“--- ¡Por primera vez se apoderó de mí el sentimiento de coraje y temor!
“--- ¿Por qué? Yo, no le he hecho mal a nadie.
“--- También, por vez primera sentí una fuerza interna que contra mi voluntad amenazaba con desprenderme del lecho en el cual había permanecido mucho tiempo.
“--- Me empujaba hacia donde instantes antes, el liquido que me protegía, aquel semitransparente, rosado y puro empezó a fugarse. “--- Sentía que por el mismo cause por donde se fugaba aquel líquido sería expulsado para abandonar este hermoso lugar.
"--- ¡Hermoso! Porque ahí había permanecido sin molestia alguna.
“--- ¡Maravilloso! Porque, por medio de ese elemento dependía de algo o alguien que me transmitía lo necesario para subsistir y desarrollarme.
“--- También divino, porque en ese lugar sagrado siempre me sentí protegido. Todo eso era prodigioso.
“--- Pero…. ¿Quién o qué es lo que me mantenía ahí?
“--- ¿Quién o qué esperan de mí?
“--- ¡Ahora siento, aunque sin lastimarme, movimientos bruscos!
“--- De entre los alaridos de dolor, presiento que hay un movimiento de apuración; hay prisas constantes, mi entorno es un caos.
“--- Creo, que por causa mía esa fuerza interior aumenta y propicia la intención de expulsarme. ¿Por qué?
“--- ¡Esa fuerza interna es superior a mí!
“--- ¿Yo no sé que hago, quien soy o porque estoy en esta situación?
“--- ¡De pronto me siento sujetado por un par de manos que me halan con cierta delicadeza!
“--- Pretenden que abandone aquel conducto entre el interior que fue mi lecho y lo que sería el espacio exterior.
“--- Al fin, debido a los movimientos, en ocasiones bruscos, logro salir.
“---Ya en el exterior, con los ojos semi abiertos veo un espacio más amplio, brillante y confuso.
“--- El calor al de mi anterior morada es diferente. Creo sentir frío.
“--¡Siento, además, un ansia de exhalar algo, lo que no sentí todo el tiempo que permanecí en mi anterior lecho!
“--- Las luces en mi derredor son cegadoras!
“--- Hay desconcierto, porque una vez que abandoné completamente el lecho en el que permanecí tanto tiempo, aquél par de ásperas manos me toman de los pies, me pone cabeza hacia abajo, siento un golpecillo que me causa molestia.
“--- ¡Lanzo un grito de dolor, seguido de llanto!
“--- No entiendo por qué, al sentir dolor y manifestarlo con un alarido y llanto quienes permanecían en mi derredor chocan sus manos entre sí alegrándose de que estoy afuera; mis movimientos ya no son pausados y me muevo con más libertad; a la vez es humillante, porque se alegraron del fuerte llanto que emití al manifestar dolor.
“--- Después, aun llorando soy trasladado por ese par de manos y entregado a alguien que ríe, me besa, me abraza; un liquido acuoso brota de sus ojos y mojan mi rostro. ¿qué significa eso?
“--- Sin embargo, lo más maravilloso es volver a sentir esa sensación de regocijo, misma que sentí en mi entorno, cuando aquellas delicadas manos acariciaban la parte exterior donde me yo encontraba. Entonces dejé de llorar.
“--- Ahora, ya no es por la parte externa, el tacto es directo, amoroso, cálido y completo. Siento otra vez calor, pero un calor diferente, especial. Es difícil precisarlo.
“--- Tampoco comprendo, por qué, ese alguien, llora de alegría. Quiero nuevamente llorar, pero al momento de intentar soltar el llanto mis gemidos son acallados por algo exquisito que inunda mi boca, es un líquido expulsado por un órgano cálido, divino, tierno, único, que después supe le llaman senos, los cuales me alimentarán por mucho tiempo.
“--- También comprendí que ese exquisito y maravilloso líquido solamente lo puede proporcionar alguien con dones divinos, dotada por el sentimiento amor y ternura para el inicio de la vida mundana.
“--- Una vez que hubo pasado todo empecé a adaptarme a mi nuevo mundo. Cada vez que sentía impaciencia, molestia o carencia de algo me tranquilizaban con ese exquisito líquido vertido por los senos.
“--- Para entonces ya emitía un sonido poco perceptible “--- Algo así como ¡mmmh, mmmh, mmmh!
“--- Al final de esta hermosa etapa, que más bien se iniciaba, sin entender por qué, quienes me rodeaban, me mimaban y me besaban manifestaron más su júbilo cuando balbuceé este sonido:
“---¡Mmmh, aaa, mmmh, aaa, mmmh, aaa ¡Maaamá!!!...
¡Sean todas benditas en todas las lenguas, por todos los hombres de todas las razas!
¡Mater admirabilis!
¡Santas madres nuestras! ¡Qué nos dieron todos sin pedirnos nada! Antonio Mediz Bolio
Autor: Rafael Calderón Negrete. (Puebla, México)
Seudónimo: Jurcan Uriarte Pontleca.
08/05/2017 Derechos de Autor Reservados.©
¡MAAAMÁ!!!
“--- Entreabrí los ojos como despertando de un estado de adormecimiento. Por vez primera pude percibir que me envolvía algo hermoso que a la vez desprendía una luminosidad color de rosa, no cegadora. Estaba inmerso en una acuosidad pura, limpia, transparente. Me sentía flotando.
“--- presentí que la acuosidad que cubría mi entorno contenía un elemento creado por la naturaleza para mi protección y formación. Esa naturaleza se encontraba en un mundo interno, un mundo maravilloso en el cual me sentía a salvo, protegido de no sé qué y quizás creado solamente para mí.
“--- ¿Qué hago aquí? ---solía preguntarme a mí mismo---. “--- Solamente pude precisar que fui formado por los elementos derivados de la función de dos seres vivos, que al unirse por el sentimiento amor, lograron este suceso que se consolidó y tomó forma. Yo.
“--- A partir de ahí todo el tiempo me ha absorbido la pereza, la quietud y la tranquilidad. No sé si antes estuve sumido en un letargo del cual desperté, pero lo increíble es que aquí No siento la necesidad de salir, de levantarme o realizar tarea alguna para despabilarme pese a la posición que tengo, la cual no es molesta ni cansada. ¿ Qué tiempo llevo así y aquí?
“--- ¡No lo sé, ni me interesa!
“--- Además, esta estancia no me es tediosa, aunque presiento que lo único que hago es esperar, pero…
“--- Nuevamente, mi pregunta: ¿Quién soy? ¿Qué hago aquí y a quién espero?
“--- El tiempo ha transcurrido. No sé cuánto.
“--- Desde tiempo atrás logré captar que un par de delicadas manos acariciaban desde la parte exterior donde me encontraba; sentía una sensación de placer, de amor y a la vez protección; también logré escuchar bellos suspiros transmitidos vía del corazón, así como un fervor hacia lo que se encontraba ahí, adentro.
“--- Nunca sentí repulsión; todo lo contrario. Cada vez, aunque desde afuera, ese sentir de amor y protección se multiplicaba.
“--- Todo era quietud, paz, tranquilidad, hasta que en una ocasión, empecé a escuchar del exterior gemidos, ayes lastimeros impregnados de ternura, exclamaciones dolorosas con sensación de dicha, de satisfacción, algo como una señal divina, no para mí, sino para quien me acariciaba desde afuera y para quienes, al parecer estaban atentos a este acontecimiento.
“--- Posiblemente alguna fuerza involuntaria atentaba contra mí. Dichas exclamaciones se manifestaban más fuertes, casi violentas; así lo sentía, aunque con cierta tonalidad armoniosa, a la vez sutil y amorosa.
“--- ¡Debido a aquello pensé que querían deshacerse de mí!
“--- ¡Por primera vez se apoderó de mí el sentimiento de coraje y temor!
“--- ¿Por qué? Yo, no le he hecho mal a nadie.
“--- También, por vez primera sentí una fuerza interna que contra mi voluntad amenazaba con desprenderme del lecho en el cual había permanecido mucho tiempo.
“--- Me empujaba hacia donde instantes antes, el liquido que me protegía, aquel semitransparente, rosado y puro empezó a fugarse. “--- Sentía que por el mismo cause por donde se fugaba aquel líquido sería expulsado para abandonar este hermoso lugar.
"--- ¡Hermoso! Porque ahí había permanecido sin molestia alguna.
“--- ¡Maravilloso! Porque, por medio de ese elemento dependía de algo o alguien que me transmitía lo necesario para subsistir y desarrollarme.
“--- También divino, porque en ese lugar sagrado siempre me sentí protegido. Todo eso era prodigioso.
“--- Pero…. ¿Quién o qué es lo que me mantenía ahí?
“--- ¿Quién o qué esperan de mí?
“--- ¡Ahora siento, aunque sin lastimarme, movimientos bruscos!
“--- De entre los alaridos de dolor, presiento que hay un movimiento de apuración; hay prisas constantes, mi entorno es un caos.
“--- Creo, que por causa mía esa fuerza interior aumenta y propicia la intención de expulsarme. ¿Por qué?
“--- ¡Esa fuerza interna es superior a mí!
“--- ¿Yo no sé que hago, quien soy o porque estoy en esta situación?
“--- ¡De pronto me siento sujetado por un par de manos que me halan con cierta delicadeza!
“--- Pretenden que abandone aquel conducto entre el interior que fue mi lecho y lo que sería el espacio exterior.
“--- Al fin, debido a los movimientos, en ocasiones bruscos, logro salir.
“---Ya en el exterior, con los ojos semi abiertos veo un espacio más amplio, brillante y confuso.
“--- El calor al de mi anterior morada es diferente. Creo sentir frío.
“--¡Siento, además, un ansia de exhalar algo, lo que no sentí todo el tiempo que permanecí en mi anterior lecho!
“--- Las luces en mi derredor son cegadoras!
“--- Hay desconcierto, porque una vez que abandoné completamente el lecho en el que permanecí tanto tiempo, aquél par de ásperas manos me toman de los pies, me pone cabeza hacia abajo, siento un golpecillo que me causa molestia.
“--- ¡Lanzo un grito de dolor, seguido de llanto!
“--- No entiendo por qué, al sentir dolor y manifestarlo con un alarido y llanto quienes permanecían en mi derredor chocan sus manos entre sí alegrándose de que estoy afuera; mis movimientos ya no son pausados y me muevo con más libertad; a la vez es humillante, porque se alegraron del fuerte llanto que emití al manifestar dolor.
“--- Después, aun llorando soy trasladado por ese par de manos y entregado a alguien que ríe, me besa, me abraza; un liquido acuoso brota de sus ojos y mojan mi rostro. ¿qué significa eso?
“--- Sin embargo, lo más maravilloso es volver a sentir esa sensación de regocijo, misma que sentí en mi entorno, cuando aquellas delicadas manos acariciaban la parte exterior donde me yo encontraba. Entonces dejé de llorar.
“--- Ahora, ya no es por la parte externa, el tacto es directo, amoroso, cálido y completo. Siento otra vez calor, pero un calor diferente, especial. Es difícil precisarlo.
“--- Tampoco comprendo, por qué, ese alguien, llora de alegría. Quiero nuevamente llorar, pero al momento de intentar soltar el llanto mis gemidos son acallados por algo exquisito que inunda mi boca, es un líquido expulsado por un órgano cálido, divino, tierno, único, que después supe le llaman senos, los cuales me alimentarán por mucho tiempo.
“--- También comprendí que ese exquisito y maravilloso líquido solamente lo puede proporcionar alguien con dones divinos, dotada por el sentimiento amor y ternura para el inicio de la vida mundana.
“--- Una vez que hubo pasado todo empecé a adaptarme a mi nuevo mundo. Cada vez que sentía impaciencia, molestia o carencia de algo me tranquilizaban con ese exquisito líquido vertido por los senos.
“--- Para entonces ya emitía un sonido poco perceptible “--- Algo así como ¡mmmh, mmmh, mmmh!
“--- Al final de esta hermosa etapa, que más bien se iniciaba, sin entender por qué, quienes me rodeaban, me mimaban y me besaban manifestaron más su júbilo cuando balbuceé este sonido:
“---¡Mmmh, aaa, mmmh, aaa, mmmh, aaa ¡Maaamá!!!...
¡Sean todas benditas en todas las lenguas, por todos los hombres de todas las razas!
¡Mater admirabilis!
¡Santas madres nuestras! ¡Qué nos dieron todos sin pedirnos nada! Antonio Mediz Bolio
Autor: Rafael Calderón Negrete. (Puebla, México)
Seudónimo: Jurcan Uriarte Pontleca.
08/05/2017 Derechos de Autor Reservados.©
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