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¿La vida es justa?

PRINCIPE_POETA

Nuevo Miembro

Me despierto y me doy cuenta que es un día muy bello, el sol entra por mi ventana y mamá ya me espera con mi café.

- Leche, hijo. Si mami por favor. Después conversamos algo sin importancia, nos despedimos afectuosamente y comenzamos cada quien en sus actividades.

Ahora estoy en la escuela tomando una de mis primeras clases, que aburrición son las 11:00 am y no hay aire acondicionado, eso es hostigador, nadie le hace caso a la maestra, claro ella tampoco logra concentrarse, es una mujer algo subida de peso pero con cara linda, extremadamente maquillada y adornos un poco fuera de clase, aunque extremadamente gentil. De pronto entra una prefecto corriendo, sin modal alguno entra hasta donde se encuentra la docente. Le susurra algo al oído y esta empieza a desesperarse, su cara palidece de golpe y lleva sus manos a la cara, no puedo creer la escena, la maestra está llorando. Sin más, sale con el prefecto casi corriendo del salón. Todos nos quedamos impresionados, que habrá pasado, quien se murió expresa uno en forma de broma. Todo permanece en silencio unos momentos pero como nadie está ahí para meter el orden, este es un buen momento para hacer lo que sea, seguramente la maestra no regresara en un rato, finalmente unos salen del salón y otros más nos quedamos platicando de alguna tarea o simplemente tratando se perder el tiempo.

Ahora son las 11:40 la maestra entra al salón, más tranquila, pregunta en forma casi musitando ¿y los demás? Uno por ahí le contesta; pensamos que no regresaría, así que la mayoría se fue, ella dice: ¡si es cierto! discúlpenme fue un asunto personal, sin más hace una sonrisa entre cortada, toma sus cosas y solo expresa gentilmente: nos vemos después.

En la hora de receso solo podía preguntarme, ¿qué será lo que le paso a la maestra? ella siempre ha sido muy gentil, se ve que es feliz, ¿qué problema tendrá esta mujer?, para salir corriendo así, habrá pasado un accidente, murió alguien, que se yo, tengo miles de hipótesis tan improbables una de la otra, les comento a mis amigas, pero ellas, tratan de no hacerme mucho caso, están más preocupadas por el examen de matemáticas que por lo que le pase a la maestra, entremos al examen, a ver qué pasa, al fin y al cabo yo si estudie.

Ya son las 4:00 pm y aun sigo pensando en que le paso a mi maestra, regreso al salón de clases donde ocurrieron los hechos y la maestra no está, seguramente se fue a su casa, o sus alumnos no llegaron y está en la cafetería comiendo como siempre, pero esta un grupos de alumnos con la encargada del laboratorio, me acerco un poco y pregunto, disculpen: ¿ y la maestra?. Se ha ido a su casa, contesta la encargada ¿Qué deseas? ¿Para que la buscas? Sonrió cortésmente, es que hace rato le vi tan desesperada que vine a ver si le ocurría algo. Todos quedan en silencio un momento. Una amiga me da una palmada en la espalda al acercarme y dice; que chismosito.

La encargada empieza a contar despacio, les voy a explicar algo, pero que esto quede entre nosotros. Si contestamos. El padre de la maestra es un anciano y tiene una enfermedad llamada diabetes, las últimas veces la maestra lo ha encontrado en el suelo y convulsionándose, otras veces desmayado, y la última vez simplemente le dijeron que se encontraba en el hospital, y seguramente eso paso en la mañana. Todos hacemos silencio. Alguien comenta; ¿porque la vida es injusta? si ella es una maestra muy buena, siempre alegré, trata a todos con gentileza. No solo eso dice la encargada, además sus hermanos no quieran saber nada de sus propios padres, ella trabaja para mantener a sus dos ancianos ya que su esposo la abandono cuando se entero que no puede tener hijos. Todos nos sorprendemos y bajamos la cabeza como sintiendo tristeza por ella. ¿Por qué la vida es injusta? ¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena? ¿Dónde está Dios? expreso enérgicamente. Después de una pausa prolongada una muchachita, la más seria entre nosotros, si esa matadita que nunca pronuncia palabras me mira, en sus ojos hay enojo, e indignación, es una ira diferente a la que comúnmente estoy acostumbrado. No hay destruición sino tristeza por las cosas que he dicho. Finalmente responde: ni la vida es injusta, ni Dios es ajeno a nuestras dolencias. El simplemente en su misericordia nos permite pasas por estas situaciones para capacitarnos para cumplir nuestro destino, las personas se quejan porque los niños se caen, pero acaso no son más cuidadosos después, tú mismo no has reprobado alguna materia y te ha servido de experiencia para ser más estudioso, o no te ha dicho una muchacha que no quiere ser tu novia porque te apresuraste en los tiempos, pues Dios que es bueno espera el tiempo perfecto, nos capacita, nos hace fuerte en todas esas áreas que necesitamos, para después entregarnos la bendición y la fortuna. Es cierto que hoy nos duele el alma, que sufrimos y lloramos, pero no el mismo hierro es fundido y golpeado para formar los mas esplendidos utensilios, o el Oro mismo, para que al final sea la joya más hermosa, la vida jamás será injusta, ni Dios un desalmado, el simplemente nos ha predestinado a ser sus más hermosas joyas de parador. O ¿no es así? Todos callamos. Nadie se atreve a refutar las palabras de esta callada mujercita. La encargada mira el reloj para romper la tención y expresa, ya es tarde váyanse, nos vemos mañana. Todos nos vamos a casa y termina un día más de escuela. He aprendido hoy una gran lección que he de recordar hoy en mi escritorio mientras trabajo.

La vida nunca es injusta, nos prepara para enfrentar cada reto, después de todo esta vida es pasajera y vencerán aquellos que se dejen capacitar por Dios a través de las batallas.





 

SANDRA BLANCO

Administradora - JURADO

Me despierto y me doy cuenta que es un día muy bello, el sol entra por mi ventana y mamá ya me espera con mi café.

- Leche, hijo. Si mami por favor. Después conversamos algo sin importancia, nos despedimos afectuosamente y comenzamos cada quien en sus actividades.

Ahora estoy en la escuela tomando una de mis primeras clases, que aburrición son las 11:00 am y no hay aire acondicionado, eso es hostigador, nadie le hace caso a la maestra, claro ella tampoco logra concentrarse, es una mujer algo subida de peso pero con cara linda, extremadamente maquillada y adornos un poco fuera de clase, aunque extremadamente gentil. De pronto entra una prefecto corriendo, sin modal alguno entra hasta donde se encuentra la docente. Le susurra algo al oído y esta empieza a desesperarse, su cara palidece de golpe y lleva sus manos a la cara, no puedo creer la escena, la maestra está llorando. Sin más, sale con el prefecto casi corriendo del salón. Todos nos quedamos impresionados, que habrá pasado, quien se murió expresa uno en forma de broma. Todo permanece en silencio unos momentos pero como nadie está ahí para meter el orden, este es un buen momento para hacer lo que sea, seguramente la maestra no regresara en un rato, finalmente unos salen del salón y otros más nos quedamos platicando de alguna tarea o simplemente tratando se perder el tiempo.

Ahora son las 11:40 la maestra entra al salón, más tranquila, pregunta en forma casi musitando ¿y los demás? Uno por ahí le contesta; pensamos que no regresaría, así que la mayoría se fue, ella dice: ¡si es cierto! discúlpenme fue un asunto personal, sin más hace una sonrisa entre cortada, toma sus cosas y solo expresa gentilmente: nos vemos después.

En la hora de receso solo podía preguntarme, ¿qué será lo que le paso a la maestra? ella siempre ha sido muy gentil, se ve que es feliz, ¿qué problema tendrá esta mujer?, para salir corriendo así, habrá pasado un accidente, murió alguien, que se yo, tengo miles de hipótesis tan improbables una de la otra, les comento a mis amigas, pero ellas, tratan de no hacerme mucho caso, están más preocupadas por el examen de matemáticas que por lo que le pase a la maestra, entremos al examen, a ver qué pasa, al fin y al cabo yo si estudie.

Ya son las 4:00 pm y aun sigo pensando en que le paso a mi maestra, regreso al salón de clases donde ocurrieron los hechos y la maestra no está, seguramente se fue a su casa, o sus alumnos no llegaron y está en la cafetería comiendo como siempre, pero esta un grupos de alumnos con la encargada del laboratorio, me acerco un poco y pregunto, disculpen: ¿ y la maestra?. Se ha ido a su casa, contesta la encargada ¿Qué deseas? ¿Para que la buscas? Sonrió cortésmente, es que hace rato le vi tan desesperada que vine a ver si le ocurría algo. Todos quedan en silencio un momento. Una amiga me da una palmada en la espalda al acercarme y dice; que chismosito.

La encargada empieza a contar despacio, les voy a explicar algo, pero que esto quede entre nosotros. Si contestamos. El padre de la maestra es un anciano y tiene una enfermedad llamada diabetes, las últimas veces la maestra lo ha encontrado en el suelo y convulsionándose, otras veces desmayado, y la última vez simplemente le dijeron que se encontraba en el hospital, y seguramente eso paso en la mañana. Todos hacemos silencio. Alguien comenta; ¿porque la vida es injusta? si ella es una maestra muy buena, siempre alegré, trata a todos con gentileza. No solo eso dice la encargada, además sus hermanos no quieran saber nada de sus propios padres, ella trabaja para mantener a sus dos ancianos ya que su esposo la abandono cuando se entero que no puede tener hijos. Todos nos sorprendemos y bajamos la cabeza como sintiendo tristeza por ella. ¿Por qué la vida es injusta? ¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena? ¿Dónde está Dios? expreso enérgicamente. Después de una pausa prolongada una muchachita, la más seria entre nosotros, si esa matadita que nunca pronuncia palabras me mira, en sus ojos hay enojo, e indignación, es una ira diferente a la que comúnmente estoy acostumbrado. No hay destruición sino tristeza por las cosas que he dicho. Finalmente responde: ni la vida es injusta, ni Dios es ajeno a nuestras dolencias. El simplemente en su misericordia nos permite pasas por estas situaciones para capacitarnos para cumplir nuestro destino, las personas se quejan porque los niños se caen, pero acaso no son más cuidadosos después, tú mismo no has reprobado alguna materia y te ha servido de experiencia para ser más estudioso, o no te ha dicho una muchacha que no quiere ser tu novia porque te apresuraste en los tiempos, pues Dios que es bueno espera el tiempo perfecto, nos capacita, nos hace fuerte en todas esas áreas que necesitamos, para después entregarnos la bendición y la fortuna. Es cierto que hoy nos duele el alma, que sufrimos y lloramos, pero no el mismo hierro es fundido y golpeado para formar los mas esplendidos utensilios, o el Oro mismo, para que al final sea la joya más hermosa, la vida jamás será injusta, ni Dios un desalmado, el simplemente nos ha predestinado a ser sus más hermosas joyas de parador. O ¿no es así? Todos callamos. Nadie se atreve a refutar las palabras de esta callada mujercita. La encargada mira el reloj para romper la tención y expresa, ya es tarde váyanse, nos vemos mañana. Todos nos vamos a casa y termina un día más de escuela. He aprendido hoy una gran lección que he de recordar hoy en mi escritorio mientras trabajo.

La vida nunca es injusta, nos prepara para enfrentar cada reto, después de todo esta vida es pasajera y vencerán aquellos que se dejen capacitar por Dios a través de las batallas.






Excelente prosa y una excelente enseñanza la que deja,es verdad la vida es hermosa y hay que aprender a disfrutarla con las cosas buenas y malas que nos pasan todos los días lo importante es poder levantarse de las caidas y seguir adelante y ya se tendrá cuidad en el andar,muy buena obra te felicito,gracias por compartir,un beso grande.
 
R

Ricardo Linares

Guest
Buena prosa nos compartes Príncipe Poeta sobre la vida, de ella hay que apreciar todo, lo bueno y no tan bueno, pues forma parte de nosotros. ha sido un placer leerla, un saludo cordial.
 

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