Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
La escritora y columnista española María Laura Espido Freire, más conocida como Espido Freire, – sus apellidos –, ganadora del prestigioso Premio Planeta de novela en 1999, ha presentado una petición formal – apoyada por una marca comercial, naturalmente, y más de 300.000 personas según afirma a la Real Academia Española de la Lengua para que varíe el significado de la palabra MADRE.
Esta escritora, la más joven ganadora del citado Premio de novela cuando tenía 25 años, se basa en que debe considerar como peyorativa la primera acepción que el Diccionario da a dicha palabra:
1. f. Mujer o animal hembra que ha parido a otro ser de su misma especie.
Pero es que esta señora, Licenciada en Filología Inglesa y no en Filología Hispana, parece ignorar el resto de acepciones que este término tiene y que no menoscaban para nada el valor de una mujer sino que considero que lo ensalza.
¡Y son 15, más bastantes más significados cuando se acompaña de otros vocablos!
No tienen ustedes que hacer, amables lectores, más que consultar en
http://dle.rae.es/?id=NpxaH7S
Para mí que son ganas de llamar la atención más que de poner las cosas en su sitio. Parece como si por el maravilloso acto de parir, sospecho que no existe nada más grande en este mundo que traer a él un nuevo ser, se menoscabara la condición y la valía personal de la mujer. Lo cual pudo haber sido cierto unos siglos atrás, pero no actualmente.
Que la primera acepción que dice el Diccionario es cierta no habrá quien la rebata, pero sigan ustedes leyendo acepciones y comprobarán que de vejatoria tiene poco la palabra sino más bien de elogiadora.
Es lo que he afirmado siempre: La mayoría de los Académicos de estos tiempos son novelistas que han triunfado por el motivo que sea, pero no son verdaderos estudiosos de la Lengua Castellana. O española, como prefieran, que Camilo José Cela afirmaba que él pensaba en castellano y hablaba en español o viceversa.
En otro caso, ¿de qué iba a ser Académico el señor Pérez Reverte? Cuyas novelas me encantan, por cierto, pero que ha sido acusado y con razón en más de una ocasión de plagiario. Y ha perdido los pleitos, por algo será, y se ha visto obligado a pagar más de una vez por esos Derechos de Autor que pertenecían en realidad a otras personas.
Y no es que tenga nada en contra de ese escritor, cuyo personaje de Alatriste me parece genial y quiero dejar buena constancia de ello. Pero estos triunfadores, comercialmente hablando, son los que han impulsado la nueva Ortografía de 2005. Sobre la cual opino que es la mayor patochada que se ha podido inventar, al suprimir acentos sobre palabras que siempre lo han llevado y bastantes más detalles.
La propuesta de esta joven y brillante escritora, autora de numerosas obras tanto de Narrativa como de Poesía además, me da la impresión de ser más una reivindicación feminista que otra cosa y después de leer detalles sobre su vida personal me reitero en mi opinión.
¿Para qué leer las restantes acepciones si reclamando contra la primera ya doy que hablar?, es de suponer que habrá pensado. Ella y la empresa comercial de productos lácteos que sufraga la campaña, aprovechando para publicitarse.
Con lo cual, y concluyo porque hay asuntos más importantes que dirimir en la actualidad, son – como digo en el título de este artículo - ganas de destacar y de no aprender.
Que lo llamen como deseen, pero una madre siempre será una madre. Y lo demás, ¡inventos!
¡Hasta pronto!
Esta escritora, la más joven ganadora del citado Premio de novela cuando tenía 25 años, se basa en que debe considerar como peyorativa la primera acepción que el Diccionario da a dicha palabra:
1. f. Mujer o animal hembra que ha parido a otro ser de su misma especie.
Pero es que esta señora, Licenciada en Filología Inglesa y no en Filología Hispana, parece ignorar el resto de acepciones que este término tiene y que no menoscaban para nada el valor de una mujer sino que considero que lo ensalza.
¡Y son 15, más bastantes más significados cuando se acompaña de otros vocablos!
No tienen ustedes que hacer, amables lectores, más que consultar en
http://dle.rae.es/?id=NpxaH7S
Para mí que son ganas de llamar la atención más que de poner las cosas en su sitio. Parece como si por el maravilloso acto de parir, sospecho que no existe nada más grande en este mundo que traer a él un nuevo ser, se menoscabara la condición y la valía personal de la mujer. Lo cual pudo haber sido cierto unos siglos atrás, pero no actualmente.
Que la primera acepción que dice el Diccionario es cierta no habrá quien la rebata, pero sigan ustedes leyendo acepciones y comprobarán que de vejatoria tiene poco la palabra sino más bien de elogiadora.
Es lo que he afirmado siempre: La mayoría de los Académicos de estos tiempos son novelistas que han triunfado por el motivo que sea, pero no son verdaderos estudiosos de la Lengua Castellana. O española, como prefieran, que Camilo José Cela afirmaba que él pensaba en castellano y hablaba en español o viceversa.
En otro caso, ¿de qué iba a ser Académico el señor Pérez Reverte? Cuyas novelas me encantan, por cierto, pero que ha sido acusado y con razón en más de una ocasión de plagiario. Y ha perdido los pleitos, por algo será, y se ha visto obligado a pagar más de una vez por esos Derechos de Autor que pertenecían en realidad a otras personas.
Y no es que tenga nada en contra de ese escritor, cuyo personaje de Alatriste me parece genial y quiero dejar buena constancia de ello. Pero estos triunfadores, comercialmente hablando, son los que han impulsado la nueva Ortografía de 2005. Sobre la cual opino que es la mayor patochada que se ha podido inventar, al suprimir acentos sobre palabras que siempre lo han llevado y bastantes más detalles.
La propuesta de esta joven y brillante escritora, autora de numerosas obras tanto de Narrativa como de Poesía además, me da la impresión de ser más una reivindicación feminista que otra cosa y después de leer detalles sobre su vida personal me reitero en mi opinión.
¿Para qué leer las restantes acepciones si reclamando contra la primera ya doy que hablar?, es de suponer que habrá pensado. Ella y la empresa comercial de productos lácteos que sufraga la campaña, aprovechando para publicitarse.
Con lo cual, y concluyo porque hay asuntos más importantes que dirimir en la actualidad, son – como digo en el título de este artículo - ganas de destacar y de no aprender.
Que lo llamen como deseen, pero una madre siempre será una madre. Y lo demás, ¡inventos!
¡Hasta pronto!
