Valeria
Miembro Conocido
Este es el puente, continuación y respuesta lírica al poema Aislamiento de invierno
Deshielo voluntario
Ya es tarde para hablar, seguir el artificio,
resulta absurdo, sí..., no fue lo que esperaba,
no importa lamentarse, ¿quién va a cambiar el juicio?,
echada está la suerte, el tiempo ya se acaba.
Las promesas perdidas, deshechas en mi mano,
como flores resecas, de un florero sediento.
Vi como se escapaba mi primavera en vano,
tan única y exacta, voy perdida en el viento.
Ante el golpe me armé, con prudencia extremista,
y me ordené a mí misma, basta ya de locuras,
prohibido el apostar mi corazón de artista,
prohibido abandonar las llaves inseguras...
para que entre cualquiera, son mejor los candados
y atrancar las ventanas, no andar a la ligera.
a no aceptar los gestos del cariño añorados,
ni mirar con anhelo aunque mi vista ardiera.
Encerrando las ganas hasta quedar helada
y mantener los sueños ocultos bajo llave,
prohibiendo a la pasión llamar acalorada,
para dejarla entrar solo si el hielo es suave.
En fin, suele decirse, que el amor frío alcanza,
nace firme y seguro en la tormenta de hielo.
Y aunque buscando calma, perdí toda esperanza,
en mis manos las flores, sin la fuerza del suelo.
Pétalos de verano, secos entre una esquela
revelan la verdad, por miedo al desamor
dejo pasar mi vida y el alma se rebela.
¡Al diablo con cautelas!, si pierdo no habrá error.
Si el juego es peligroso, me arriesgo, voy, lo enfrento
Si quiero abrir las puertas, miraré bien de frente.
Yo lo haré antes de enero, antes de mi aislamiento,
antes que el hielo cubra mi puerta y mi vertiente.
Así que yo abriré de par en par las puertas,
cantaré desde el alba y apostaré en el juego
regalando mi afecto con las manos abiertas
y si hay pasión y chispa, que me consuma el fuego.
Deshielo voluntario
Ya es tarde para hablar, seguir el artificio,
resulta absurdo, sí..., no fue lo que esperaba,
no importa lamentarse, ¿quién va a cambiar el juicio?,
echada está la suerte, el tiempo ya se acaba.
Las promesas perdidas, deshechas en mi mano,
como flores resecas, de un florero sediento.
Vi como se escapaba mi primavera en vano,
tan única y exacta, voy perdida en el viento.
Ante el golpe me armé, con prudencia extremista,
y me ordené a mí misma, basta ya de locuras,
prohibido el apostar mi corazón de artista,
prohibido abandonar las llaves inseguras...
para que entre cualquiera, son mejor los candados
y atrancar las ventanas, no andar a la ligera.
a no aceptar los gestos del cariño añorados,
ni mirar con anhelo aunque mi vista ardiera.
Encerrando las ganas hasta quedar helada
y mantener los sueños ocultos bajo llave,
prohibiendo a la pasión llamar acalorada,
para dejarla entrar solo si el hielo es suave.
En fin, suele decirse, que el amor frío alcanza,
nace firme y seguro en la tormenta de hielo.
Y aunque buscando calma, perdí toda esperanza,
en mis manos las flores, sin la fuerza del suelo.
Pétalos de verano, secos entre una esquela
revelan la verdad, por miedo al desamor
dejo pasar mi vida y el alma se rebela.
¡Al diablo con cautelas!, si pierdo no habrá error.
Si el juego es peligroso, me arriesgo, voy, lo enfrento
Si quiero abrir las puertas, miraré bien de frente.
Yo lo haré antes de enero, antes de mi aislamiento,
antes que el hielo cubra mi puerta y mi vertiente.
Así que yo abriré de par en par las puertas,
cantaré desde el alba y apostaré en el juego
regalando mi afecto con las manos abiertas
y si hay pasión y chispa, que me consuma el fuego.
