Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Granada, ciudad hermosa,
nacieron allí en tu vega
personajes tan ilustres
como Mariana Pineda
Lorca, Ayala, Miguel Ríos,
y tantos otros. Su emblema
permanece en la memoria
de todo el que español sea
y en la memoria del mundo,
mientras sus huesos albergas.
Allí nació don Emilio
y allí yace ya en tu tierra
dando por bien culminadas
sus difíciles tareas.
No te prestaron en vida
la atención que merecieras,
que saque a la luz tu nombre
permite hacer a un poeta.
Te diste sin pedir nada,
no te importó el qué dijeran,
anduviste a paso firme
e hiciste el bien por doquiera.
Apóstol de tartamudos,
alma noble, risa fresca,
hoy te dedico estos versos
y mañana una epopeya.
Si no lograse escribirla
será porque ya no pueda,
porque es mi edad avanzada
y mi salud poco buena.
Duerme, Emilio, ya en el Cielo,
¡goza de la vida eterna!
Que tus amigos, seguro,
con cariño te recuerdan.
Y a quien te olvidó maldigo
por más dinero que tenga.
Ayer no te dio su ayuda
hoy finge llorar tu pérdida.
A la cara se lo digo:
- Condenado, ¡eres un "trepa"!
Pero Dios, en Su Justicia,
ha de tenértelo en cuenta. -.
Descansa, Emilio, descansa
y olvida tantas afrentas.
¡No sabes lo que me duele
escribir este poema!
Sé que un romance es muy poco,
mas van mermando mis fuerzas.
¡Ojalá te satisfagan
mis pobres y humildes letras!
nacieron allí en tu vega
personajes tan ilustres
como Mariana Pineda
Lorca, Ayala, Miguel Ríos,
y tantos otros. Su emblema
permanece en la memoria
de todo el que español sea
y en la memoria del mundo,
mientras sus huesos albergas.
Allí nació don Emilio
y allí yace ya en tu tierra
dando por bien culminadas
sus difíciles tareas.
No te prestaron en vida
la atención que merecieras,
que saque a la luz tu nombre
permite hacer a un poeta.
Te diste sin pedir nada,
no te importó el qué dijeran,
anduviste a paso firme
e hiciste el bien por doquiera.
Apóstol de tartamudos,
alma noble, risa fresca,
hoy te dedico estos versos
y mañana una epopeya.
Si no lograse escribirla
será porque ya no pueda,
porque es mi edad avanzada
y mi salud poco buena.
Duerme, Emilio, ya en el Cielo,
¡goza de la vida eterna!
Que tus amigos, seguro,
con cariño te recuerdan.
Y a quien te olvidó maldigo
por más dinero que tenga.
Ayer no te dio su ayuda
hoy finge llorar tu pérdida.
A la cara se lo digo:
- Condenado, ¡eres un "trepa"!
Pero Dios, en Su Justicia,
ha de tenértelo en cuenta. -.
Descansa, Emilio, descansa
y olvida tantas afrentas.
¡No sabes lo que me duele
escribir este poema!
Sé que un romance es muy poco,
mas van mermando mis fuerzas.
¡Ojalá te satisfagan
mis pobres y humildes letras!
