Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
¡La cosa tiene narices,
por no decir que bemoles!
Cual brotan los caracoles
me han brotado a mí varices.
- Pero, chico, ¿qué me dices?
Te encuentras hecho una pena...-
Pero casi mejor suena
que de estiercol hecho un cacho,
aunque sigo siendo un macho.
¡Te lo aseguro, morena!
Pues mi pluma todavía
es capaz de cualquier cosa:
De escribir en fina prosa
o en sonora Poesía.
Mas temo que llegue el día
en que se acabe mi suerte,
en que deje de ser fuerte
y eso sí me desespera.
No te extrañe que prefiera
en ese instante la muerte.
Lo de "chico", me ha gustado.
Lo del estiercol... ¡Qué fino!
Porque a la mente me vino
término más apropiado.
Recuerdo que en mi pasado
ser otras cosas soñaba:
En subir más en la escala,
proferir bien un agudo
- asunto muy peliagudo -,
mas cambié de tesitura.
Se terminó mi aventura
y me quedé casi mudo.
Barítono no es tenor,
¡siempre papeles de viejo
y si no joven pendejo,
no galán conquistador!
¡Siempre siendo el perdedor..!
Por eso sí amé en Sevilla
y canté de maravilla
el papel de su barbero,
hombre con mucho salero
y alegre cual campanilla.
Pero se acabó aquel cántico
repleto de simpatía,
ya la voz no era la mía,
me volví menos romántico.
Pensé en cruzar el Atlántico
y estuve de hacerlo a punto,
pero lo impidió un asunto
que contar no viene a cuento,
no pienses que me lo invento.
Viaje real, no presunto.
Mas todo acaba en la vida,
igual que el amor se acaba,
no quise a la que me amaba
y hoy ya la tengo perdida.
Pero tú, niña querida
me has llegado en mi vejez.
Puede ser que alguna vez
logre tenerte en mis brazos.
¡Qué de besos y de abrazos
habré de darte, pardiez!
Ya sabes, genio y figura,
según afirma el refrán,
hasta el borde durarán
de la misma sepultura.
¡Por Dios y vaya aventura,
bien cierta, que te he contado,
perdona si fui pesado,
escuchando un "Rigoleto".
Mentiras yo nunca meto.
Pero el dramón ha acabado.
Ya gritó: - ¡La maldición! -.
el bufón de la joroba,
que vivió de darle coba
al golfo de su patrón.
Se alegró mi corazón
al ver la bella alborada
y al escuchar la balada
famosa de "Questa o quella",
que de joven a una bella
canté muy bien entonada.
Vive tu vida con Paco.
Pues de seguro, en verdad,
con VERSOS DE ETERNIDAD
he logrado armar el taco.
¡Por Júpiter y por Baco,
PARA LA me lo comí,
mas como el "la" ayer no di
en su forma musical
poner PARA estaba mal.
¿No opinas, mi amor, así?
Pues supe vates juntar,
los mejores del momento,
y formamos un convento,
un poético lugar.
Además, hay un lagar
- o eso dice la Abadesa -
enorme y muy buena mesa.
Pero no hemos visto el vino,
el ternasco está en camino...
¡Miente más que se confiesa!
por no decir que bemoles!
Cual brotan los caracoles
me han brotado a mí varices.
- Pero, chico, ¿qué me dices?
Te encuentras hecho una pena...-
Pero casi mejor suena
que de estiercol hecho un cacho,
aunque sigo siendo un macho.
¡Te lo aseguro, morena!
Pues mi pluma todavía
es capaz de cualquier cosa:
De escribir en fina prosa
o en sonora Poesía.
Mas temo que llegue el día
en que se acabe mi suerte,
en que deje de ser fuerte
y eso sí me desespera.
No te extrañe que prefiera
en ese instante la muerte.
Lo de "chico", me ha gustado.
Lo del estiercol... ¡Qué fino!
Porque a la mente me vino
término más apropiado.
Recuerdo que en mi pasado
ser otras cosas soñaba:
En subir más en la escala,
proferir bien un agudo
- asunto muy peliagudo -,
mas cambié de tesitura.
Se terminó mi aventura
y me quedé casi mudo.
Barítono no es tenor,
¡siempre papeles de viejo
y si no joven pendejo,
no galán conquistador!
¡Siempre siendo el perdedor..!
Por eso sí amé en Sevilla
y canté de maravilla
el papel de su barbero,
hombre con mucho salero
y alegre cual campanilla.
Pero se acabó aquel cántico
repleto de simpatía,
ya la voz no era la mía,
me volví menos romántico.
Pensé en cruzar el Atlántico
y estuve de hacerlo a punto,
pero lo impidió un asunto
que contar no viene a cuento,
no pienses que me lo invento.
Viaje real, no presunto.
Mas todo acaba en la vida,
igual que el amor se acaba,
no quise a la que me amaba
y hoy ya la tengo perdida.
Pero tú, niña querida
me has llegado en mi vejez.
Puede ser que alguna vez
logre tenerte en mis brazos.
¡Qué de besos y de abrazos
habré de darte, pardiez!
Ya sabes, genio y figura,
según afirma el refrán,
hasta el borde durarán
de la misma sepultura.
¡Por Dios y vaya aventura,
bien cierta, que te he contado,
perdona si fui pesado,
escuchando un "Rigoleto".
Mentiras yo nunca meto.
Pero el dramón ha acabado.
Ya gritó: - ¡La maldición! -.
el bufón de la joroba,
que vivió de darle coba
al golfo de su patrón.
Se alegró mi corazón
al ver la bella alborada
y al escuchar la balada
famosa de "Questa o quella",
que de joven a una bella
canté muy bien entonada.
Vive tu vida con Paco.
Pues de seguro, en verdad,
con VERSOS DE ETERNIDAD
he logrado armar el taco.
¡Por Júpiter y por Baco,
PARA LA me lo comí,
mas como el "la" ayer no di
en su forma musical
poner PARA estaba mal.
¿No opinas, mi amor, así?
Pues supe vates juntar,
los mejores del momento,
y formamos un convento,
un poético lugar.
Además, hay un lagar
- o eso dice la Abadesa -
enorme y muy buena mesa.
Pero no hemos visto el vino,
el ternasco está en camino...
¡Miente más que se confiesa!
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