Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
La CUP ha exigido queCarles Puigdemont conteste a Mariano Rajoy que sí, que lo que hizo el pasado martes en realidad fue declarar la independencia de Cataluña, y le ha pedido que el mismo lunes, pasado mañana, proclame la república...
No obstante, según TV3, Carles Puigdemont no tiene intención de dar una respuesta nítida al Gobierno. El 'president' no contestará "sí" o "no" ni se limitará a enviar una copia del discurso del pasado martes sino que enviará el lunes a través de burofax una "respuesta elaborada" en los términos acordados durante varias reuniones durante este fin de semana.
Diario EL MUNDO.
¿Y cuál será la respuesta del Gobierno?
El viernes por la tarde volvía con mi esposa de un médico, en el autobús, y no sé por qué motivo un señor unos años mayor que yo entabló conversación con nosotros. Y el tema sobre el que nos habló no fue otro que el de la independencia de Cataluña.
Ambos, él y yo, coincidimos en nuestras ideas, aunque las suyas eran más exaltadas. Yo, como saben mis lectores, nunca he pertenecido a ningún Partido Político ni he simpatizado especialmente con ninguno. Aquel señor, por lo visto sí ya que llevaba en la solapa el emblema de Falange Española y de las J.O.N.S. Y al despedirse de nosotros, porque habíamos llegado a nuestro destino, al estrecharnos las manos, profirió un ¡viva España! Ante el cual los demás viajeros guardaron silencio. Pero un silencio que, a mi modo de ver, era aprobatorio. No le aplaudirían por temor a que les llamasen “fascistas”, porque actualmente decir en España que eres español o lucir en el balcón la bandera de nuestra Nación da pie a eso.
Un comunista francés no tiene problemas si afirma que se siente francés antes que nada e incluso te habla de “grandeur de la France”. Aquí somos diferentes hasta en eso. Ya saben, estar orgullosos de nuestro glorioso pasado equivale a ser tildado de franquista, cuando el difunto general no nació hasta siglos más tarde de que los Tercios dominaran en media Europa.
¿Qué responderá Rajoy?, pregunto de nuevo. La única respuesta acorde con nuestra Constitución es aplicar el artículo 155 de ella, hasta el punto que considere necesario.
Y, si no fuera suficiente, existe otro cuyo número no recuerdo pero rondará el ciento veintitantos en el que se habla del estado de alarma, de sitio y de guerra.
Por supuesto que sería muy desagradable tener que llegar a esos extremos, pero España no debe verse sometida a los caprichos de una parte de su ciudadanía que pondría en peligro a quienes no piensen como ellos. Y aunque los catalanes siempre se sentirán catalanes, al igual que yo me siento madrileño, hay muchos que no desean dejar de ser españoles y se verán acosados por ese motivo.
No se puede dialogar con quien para comenzar a hacerlo parte de una premisa que considera indispensable y que la Ley considera fuera de ella. Y esto es algo que el Presidente del Gobierno sabe y debe un respeto a sus votantes.
La solución, el lunes. Excepto que quieran dilatarla por más tiempo.
¡Hasta pronto!
No obstante, según TV3, Carles Puigdemont no tiene intención de dar una respuesta nítida al Gobierno. El 'president' no contestará "sí" o "no" ni se limitará a enviar una copia del discurso del pasado martes sino que enviará el lunes a través de burofax una "respuesta elaborada" en los términos acordados durante varias reuniones durante este fin de semana.
Diario EL MUNDO.
¿Y cuál será la respuesta del Gobierno?
El viernes por la tarde volvía con mi esposa de un médico, en el autobús, y no sé por qué motivo un señor unos años mayor que yo entabló conversación con nosotros. Y el tema sobre el que nos habló no fue otro que el de la independencia de Cataluña.
Ambos, él y yo, coincidimos en nuestras ideas, aunque las suyas eran más exaltadas. Yo, como saben mis lectores, nunca he pertenecido a ningún Partido Político ni he simpatizado especialmente con ninguno. Aquel señor, por lo visto sí ya que llevaba en la solapa el emblema de Falange Española y de las J.O.N.S. Y al despedirse de nosotros, porque habíamos llegado a nuestro destino, al estrecharnos las manos, profirió un ¡viva España! Ante el cual los demás viajeros guardaron silencio. Pero un silencio que, a mi modo de ver, era aprobatorio. No le aplaudirían por temor a que les llamasen “fascistas”, porque actualmente decir en España que eres español o lucir en el balcón la bandera de nuestra Nación da pie a eso.
Un comunista francés no tiene problemas si afirma que se siente francés antes que nada e incluso te habla de “grandeur de la France”. Aquí somos diferentes hasta en eso. Ya saben, estar orgullosos de nuestro glorioso pasado equivale a ser tildado de franquista, cuando el difunto general no nació hasta siglos más tarde de que los Tercios dominaran en media Europa.
¿Qué responderá Rajoy?, pregunto de nuevo. La única respuesta acorde con nuestra Constitución es aplicar el artículo 155 de ella, hasta el punto que considere necesario.
Y, si no fuera suficiente, existe otro cuyo número no recuerdo pero rondará el ciento veintitantos en el que se habla del estado de alarma, de sitio y de guerra.
Por supuesto que sería muy desagradable tener que llegar a esos extremos, pero España no debe verse sometida a los caprichos de una parte de su ciudadanía que pondría en peligro a quienes no piensen como ellos. Y aunque los catalanes siempre se sentirán catalanes, al igual que yo me siento madrileño, hay muchos que no desean dejar de ser españoles y se verán acosados por ese motivo.
No se puede dialogar con quien para comenzar a hacerlo parte de una premisa que considera indispensable y que la Ley considera fuera de ella. Y esto es algo que el Presidente del Gobierno sabe y debe un respeto a sus votantes.
La solución, el lunes. Excepto que quieran dilatarla por más tiempo.
¡Hasta pronto!
