Miguel Francisco Romero
Nuevo Miembro
LOS BUENOS EJEMPLOS
© Derechos Reservados del texto Autor: Miguel F. Romero 01/05/2013 Argentina.
Mi padre decía verdades, y ahora, yo más viejo de lo que hubiera sido él, lo perdí siendo él todavía un hombre medianamente joven, entendí que eran grandes verdades, producto de sus reflexiones y de su propio dolor, pero estoy seguro que son iguales a las dicen todos los padres del mundo bien nacidos, que dejan todo, hasta la vida, por sus hijos. Yo era un niño cuando se le fue, robándole una pequeña fortuna, un hombre que administraba su negocio. No lo vi renegar demasiado, y viendo el alboroto y las rabias de todos sus empleados, que más que empleados eran amigos, les dijo muy seriamente, “Lo hecho, hecho está, todos somos necesarios pero no hay ningún imprescindible. Ya lo remplazaremos, y con trabajo nos recuperaremos”. Y así fue. Y cuando mi madre nos dejó, a mi padre y a sus tres niños, sin importarle ni sentirlo en lo más mínimo, en pos de sus quimeras de viajes y tal vez mejor vida, a pesar de que tenía una buena vida, él me dijo a mí, el mayor de sus hijos, de apenas doce años, con profundo dolor y rabia contenida, “cuando yo ya no esté, recuerda esto, el que se va sin que lo expulsen, volverá sin que lo llamen, y entonces, ella volverá, y trátala bien, nunca olvides que, a pesar de todo, es tu madre. Aprende, valora la vida, ella te enseñara muchas cosas, cuida a tus hermanos todavía niños, tú eres un pequeño hombrecito, y el tiempo y tu conciencia te dirán como recibirla”. Mi padre, hasta el último aliento de su vida, creo que nunca dejó de amarla. Y entendí perfectamente lo que quería decirme, y sus predicciones se hicieron realidad, cuando ella se presentó a reclamar la mayor parte de la herencia, al poco tiempo de la muerte de mi progenitor, diez años después, y de la que le pagué hasta el último centavo. A él le debo las enseñanzas maduras, que supe interpretar en mi adolescencia, las que indudablemente me permiten pensar y reflexionar sobre cosas de la vida, y trato aún hoy de hacer las cosas como él me decía siempre, “por más importante que sean las metas que alcances, y las lograrás, no pierdas la humildad, porqué sólo la humildad te guiará al saber de las cosas de la vida”.
Estos son algunos simples y humildes razonamientos de las cosas de la vida.
Si amas a una mujer, ámala por ella misma, pero no esperes que ella te ame del mismo modo, ten paciencia, espera, te amará, nada te complacerá más que hacerla feliz, y seguro, te amará todavía más por eso. Aunque el amor no tiene límites.
Nada hay más hermoso en la tierra y en nuestros sueños, que una bella mujer, pero recuerda, puede transformarse en la más bella de las flores, con el más exquisito de los perfumes, por quien suspires embelesado, o en un espinillo venenoso, que te mate de a poco. Esto dependerá de que seas tú, un eficiente jardinero, y sólo de tu jardín.
Si tienes amigos, aquellos con los que se puede hablar, aún en los silencios, aprécialos por los hechos y acciones, y no por las palabras. Con ellos los silencios, tienen el mismo valor que la palabra, basta con sentirlos cerca.
Si tu amigo sigue su camino, que no es el tuyo, apóyalo cuanto puedas, y no dejes que su partida te ponga triste o abatido, recuerda que desde ese momento, te estás preparando para el rencuentro. Y siempre se rencontrarán con alegría en algún momento, en el ciclo vital de vuestras existencias.
Si amas a tu esposa, a tus hijos, o a tus amigos, o aunque sea a tu perro, compañero inseparable, y lo haces apasionadamente, serás un ser virtuoso, porque el amor y amar, te enseñarán todas las virtudes. Pero es necesario que las vivas.
Si los hombres, sin importar clase social, color, región, son hombres de bien, seguro que se harán amigos cuando se conozcan, porque ellos conocen las tres necesarias cualidades para ello, que le son innatas: honestidad, virtud y comunicación amena.
Si tienes una casa propia, esa es la mejor escuela de la familia, allí están los mejores maestros, los alumnos que amamos, tu mujer, la mejor y más hermosa flor de tu jardín, y también un rincón tuyo, donde puedes vivir y morir en paz con tu alma.
Si puedes conservar en tu vida algo de los sentimientos que perduren del niño que alguna vez fuiste, serás un hombre de verdad, y podrás también demostrarlo, con la verdad, la sencillez y el amor.
Si se te ocurrió la idea de que la vida es breve, no estás equivocado, sería muy bueno, una para vivirla y otra para realizarnos. Piensa también que somos nosotros los que pasamos por el tiempo de la vida. Si por alguna razón te sientes insatisfecho contigo mismo, piensa que la vida es parecida al deseo insatisfecho, que suele ser proporcional a la abstinencia insatisfecha. Levanta la vista y mira a tu alrededor, y verás a millones que no pueden y no tienen cómo vivirla. Y te sentirás un privilegiado. Vive la tuya con optimismo, y vivirás buena vida.
Si tienes hijos, piensa que el mejor patrimonio que puedes dejarles, y la más rica herencia, es escucharlos, enseñarles el imprescindible concepto de disciplina, dedicarles el tiempo necesario, la educación, la cultura, y el buen ejemplo. Y no claudiques, es duro el oficio de ser padre, trabajo que nos enseña todos los días algo nuevo. Yo, ya viejo, sigo aprendiendo.
Si crees que el amor no es la respuesta que tu alma y corazón necesitan, es casi seguro que estas equivocando las preguntas, y a quién preguntarle. Si dentro de nosotros sólo habita la oscuridad de alma y espíritu, nadie nunca nos llamará, ni se sentirá a gusto con nosotros, porque el corazón sabe percibir a un ser sin luz en el alma.
Si crees amar a otra persona, sólo porque sientes que te protege y es más fuerte, es seguro que terminarás inconscientemente convertido en su esclavo. Y si crees que tienes que amarlo porque es más débil, piénsalo mejor, porque te convertirás, tal vez sin quererlo, en su amo.
Si la vida es una continua e infinita acumulación de instantes, momentos, entonces aprovechemos a vivirlos con amor, recuerda lo corta que es la vida. Porque cuando esos momentos se entrecrucen con el tiempo, comenzará nuestra eternidad. Y ya será tarde para todo.
Si hacemos un don de la paciencia, sin claudicar, utilizando sus atajos, podremos obtener de los hombres, lo que ellos nunca tuvieron intenciones de conceder. Y nuestros logros serán posibles. Porque la paciencia puede superar los obstáculos más duros. Y si la acompañamos con la tolerancia, mejor.
Si quieres ser un buen orador, debes estudiar y leer mucho, ejercitar tu lengua y tus labios, practicar mucho, aprender a respirar para enfatizar la oratoria, entre otras cosas. Pero si quieres ser poeta, pues, un buen poeta, nacerás poeta. Porque desde que nazcas, tendrás que aprender mucho de la vida, y haber vivido todos sus estados, con intensidad.
Si quieres obrar bien en tu existencia, debes vivir lo suficiente para comprender bien y tener la experiencia necesaria, y nada te parecerá novedoso o nuevo en este mundo. Tu serás el creador de lo bello, lo hermoso.
No hay nadie en este mundo que no esté exento de cometer errores. Y esto es una verdad inapelable. Entonces, sería muy bueno que estemos todos en este mundo dispuestos a enmendarlos, cuando fuera necesario.
© Derechos Reservados del texto Autor: Miguel F. Romero 01/05/2013 Argentina.
Mi padre decía verdades, y ahora, yo más viejo de lo que hubiera sido él, lo perdí siendo él todavía un hombre medianamente joven, entendí que eran grandes verdades, producto de sus reflexiones y de su propio dolor, pero estoy seguro que son iguales a las dicen todos los padres del mundo bien nacidos, que dejan todo, hasta la vida, por sus hijos. Yo era un niño cuando se le fue, robándole una pequeña fortuna, un hombre que administraba su negocio. No lo vi renegar demasiado, y viendo el alboroto y las rabias de todos sus empleados, que más que empleados eran amigos, les dijo muy seriamente, “Lo hecho, hecho está, todos somos necesarios pero no hay ningún imprescindible. Ya lo remplazaremos, y con trabajo nos recuperaremos”. Y así fue. Y cuando mi madre nos dejó, a mi padre y a sus tres niños, sin importarle ni sentirlo en lo más mínimo, en pos de sus quimeras de viajes y tal vez mejor vida, a pesar de que tenía una buena vida, él me dijo a mí, el mayor de sus hijos, de apenas doce años, con profundo dolor y rabia contenida, “cuando yo ya no esté, recuerda esto, el que se va sin que lo expulsen, volverá sin que lo llamen, y entonces, ella volverá, y trátala bien, nunca olvides que, a pesar de todo, es tu madre. Aprende, valora la vida, ella te enseñara muchas cosas, cuida a tus hermanos todavía niños, tú eres un pequeño hombrecito, y el tiempo y tu conciencia te dirán como recibirla”. Mi padre, hasta el último aliento de su vida, creo que nunca dejó de amarla. Y entendí perfectamente lo que quería decirme, y sus predicciones se hicieron realidad, cuando ella se presentó a reclamar la mayor parte de la herencia, al poco tiempo de la muerte de mi progenitor, diez años después, y de la que le pagué hasta el último centavo. A él le debo las enseñanzas maduras, que supe interpretar en mi adolescencia, las que indudablemente me permiten pensar y reflexionar sobre cosas de la vida, y trato aún hoy de hacer las cosas como él me decía siempre, “por más importante que sean las metas que alcances, y las lograrás, no pierdas la humildad, porqué sólo la humildad te guiará al saber de las cosas de la vida”.
Estos son algunos simples y humildes razonamientos de las cosas de la vida.
Si amas a una mujer, ámala por ella misma, pero no esperes que ella te ame del mismo modo, ten paciencia, espera, te amará, nada te complacerá más que hacerla feliz, y seguro, te amará todavía más por eso. Aunque el amor no tiene límites.
Nada hay más hermoso en la tierra y en nuestros sueños, que una bella mujer, pero recuerda, puede transformarse en la más bella de las flores, con el más exquisito de los perfumes, por quien suspires embelesado, o en un espinillo venenoso, que te mate de a poco. Esto dependerá de que seas tú, un eficiente jardinero, y sólo de tu jardín.
Si tienes amigos, aquellos con los que se puede hablar, aún en los silencios, aprécialos por los hechos y acciones, y no por las palabras. Con ellos los silencios, tienen el mismo valor que la palabra, basta con sentirlos cerca.
Si tu amigo sigue su camino, que no es el tuyo, apóyalo cuanto puedas, y no dejes que su partida te ponga triste o abatido, recuerda que desde ese momento, te estás preparando para el rencuentro. Y siempre se rencontrarán con alegría en algún momento, en el ciclo vital de vuestras existencias.
Si amas a tu esposa, a tus hijos, o a tus amigos, o aunque sea a tu perro, compañero inseparable, y lo haces apasionadamente, serás un ser virtuoso, porque el amor y amar, te enseñarán todas las virtudes. Pero es necesario que las vivas.
Si los hombres, sin importar clase social, color, región, son hombres de bien, seguro que se harán amigos cuando se conozcan, porque ellos conocen las tres necesarias cualidades para ello, que le son innatas: honestidad, virtud y comunicación amena.
Si tienes una casa propia, esa es la mejor escuela de la familia, allí están los mejores maestros, los alumnos que amamos, tu mujer, la mejor y más hermosa flor de tu jardín, y también un rincón tuyo, donde puedes vivir y morir en paz con tu alma.
Si puedes conservar en tu vida algo de los sentimientos que perduren del niño que alguna vez fuiste, serás un hombre de verdad, y podrás también demostrarlo, con la verdad, la sencillez y el amor.
Si se te ocurrió la idea de que la vida es breve, no estás equivocado, sería muy bueno, una para vivirla y otra para realizarnos. Piensa también que somos nosotros los que pasamos por el tiempo de la vida. Si por alguna razón te sientes insatisfecho contigo mismo, piensa que la vida es parecida al deseo insatisfecho, que suele ser proporcional a la abstinencia insatisfecha. Levanta la vista y mira a tu alrededor, y verás a millones que no pueden y no tienen cómo vivirla. Y te sentirás un privilegiado. Vive la tuya con optimismo, y vivirás buena vida.
Si tienes hijos, piensa que el mejor patrimonio que puedes dejarles, y la más rica herencia, es escucharlos, enseñarles el imprescindible concepto de disciplina, dedicarles el tiempo necesario, la educación, la cultura, y el buen ejemplo. Y no claudiques, es duro el oficio de ser padre, trabajo que nos enseña todos los días algo nuevo. Yo, ya viejo, sigo aprendiendo.
Si crees que el amor no es la respuesta que tu alma y corazón necesitan, es casi seguro que estas equivocando las preguntas, y a quién preguntarle. Si dentro de nosotros sólo habita la oscuridad de alma y espíritu, nadie nunca nos llamará, ni se sentirá a gusto con nosotros, porque el corazón sabe percibir a un ser sin luz en el alma.
Si crees amar a otra persona, sólo porque sientes que te protege y es más fuerte, es seguro que terminarás inconscientemente convertido en su esclavo. Y si crees que tienes que amarlo porque es más débil, piénsalo mejor, porque te convertirás, tal vez sin quererlo, en su amo.
Si la vida es una continua e infinita acumulación de instantes, momentos, entonces aprovechemos a vivirlos con amor, recuerda lo corta que es la vida. Porque cuando esos momentos se entrecrucen con el tiempo, comenzará nuestra eternidad. Y ya será tarde para todo.
Si hacemos un don de la paciencia, sin claudicar, utilizando sus atajos, podremos obtener de los hombres, lo que ellos nunca tuvieron intenciones de conceder. Y nuestros logros serán posibles. Porque la paciencia puede superar los obstáculos más duros. Y si la acompañamos con la tolerancia, mejor.
Si quieres ser un buen orador, debes estudiar y leer mucho, ejercitar tu lengua y tus labios, practicar mucho, aprender a respirar para enfatizar la oratoria, entre otras cosas. Pero si quieres ser poeta, pues, un buen poeta, nacerás poeta. Porque desde que nazcas, tendrás que aprender mucho de la vida, y haber vivido todos sus estados, con intensidad.
Si quieres obrar bien en tu existencia, debes vivir lo suficiente para comprender bien y tener la experiencia necesaria, y nada te parecerá novedoso o nuevo en este mundo. Tu serás el creador de lo bello, lo hermoso.
No hay nadie en este mundo que no esté exento de cometer errores. Y esto es una verdad inapelable. Entonces, sería muy bueno que estemos todos en este mundo dispuestos a enmendarlos, cuando fuera necesario.
