Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
No pensé que el amar fuese pecado
y así sigo opinando todavía,
sobre todo cuando es llegado el día
en que todo placer me está vedado.
Pero sí, al parecer estuve errado
en la torpe conducta que seguía
y, emperrado, seguí en la senda mía,
sin mostrar al andar ningún cuidado.
Tropecé muchas veces, me fui al suelo,
mas me alcé y proseguí mi caminata
sofocando de nuevo aquel anhelo
que me hiciera a menudo ser pirata.
Mi mirada observaba siempre el cielo
y por ello metí tanto la pata.
Pero todo, al fin, mata:
El beber fue fatal y las mujeres
me causaron más penas que placeres.
y así sigo opinando todavía,
sobre todo cuando es llegado el día
en que todo placer me está vedado.
Pero sí, al parecer estuve errado
en la torpe conducta que seguía
y, emperrado, seguí en la senda mía,
sin mostrar al andar ningún cuidado.
Tropecé muchas veces, me fui al suelo,
mas me alcé y proseguí mi caminata
sofocando de nuevo aquel anhelo
que me hiciera a menudo ser pirata.
Mi mirada observaba siempre el cielo
y por ello metí tanto la pata.
Pero todo, al fin, mata:
El beber fue fatal y las mujeres
me causaron más penas que placeres.
