Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Se me cegó el cerebro en un instante
y el corazón dejó de dar latidos,
que mis versos pensaban ya bastante,
que mermados estaban mis sentidos.
Era hastío seguir siendo poeta,
mis versos por igual fueron paridos
y tener, pienso ya, mi obra completa.
Dejaré de escribir porque la Musa
no viene a pretender mi amor, coqueta.
Mi mente siempre fue bastante ilusa
y soñé con su amor eternamente,
pero el tiempo pasó y hoy ya, difusa,
apenas la vislumbro con mi mente.
Todo empieza y acaba, cual la vida
se lleva, río abajo, en la corriente
el juego de esta insólita partida.
y el corazón dejó de dar latidos,
que mis versos pensaban ya bastante,
que mermados estaban mis sentidos.
Era hastío seguir siendo poeta,
mis versos por igual fueron paridos
y tener, pienso ya, mi obra completa.
Dejaré de escribir porque la Musa
no viene a pretender mi amor, coqueta.
Mi mente siempre fue bastante ilusa
y soñé con su amor eternamente,
pero el tiempo pasó y hoy ya, difusa,
apenas la vislumbro con mi mente.
Todo empieza y acaba, cual la vida
se lleva, río abajo, en la corriente
el juego de esta insólita partida.
